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El BlogDay de Gogastar

NMM ya tiene a su candidato favorito para ganar el concurso de los 20 Blogs Peruanos del Blogday 2012.

Se trata de uno de los tres finalistas en el rubro de tecnología: ByteGadget, más conocido como el otro blog de Gogastar.

Sospechamos que el blog del recordado reseñista de Novedades Movistar –el blogger que pronostica un cataclismo digital si el Estado no le renueva el contrato a Telefónica– es el que más oportunidades tiene de ganar el concurso auspiciado por Movistar.

El año pasado Movistar le hizo un homenaje a Gogastar. Para este año, NMM ya prepara el suyo. Fanfarria.

Y feliz día del Blogday.

Carlos Cabanillas

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La sospecha como punto de partida

Hace unos días tuve una pequeña polémica en Twitter con Roberto Bustamante, más conocido como El Morsa, a raíz del post que Cabanilllas escribió sobre Arturo Goga. Bien. Roberto cuestionaba el método periodístico de sospechar tanto del mensaje como de la fuente. Para él, que no es periodista sino científico, eso emparentaba a los periodistas con los enloquecidos fanáticos de las teorías de la conspiración. Luego, ha articulado sus ideas en este post.

Estoy de acuerdo con Roberto en un hecho: la sospecha infundada, sin método ni propósito, no es ni novedosa ni tiene como consecuencia resultado alguno. Sin embargo, comparar la sospecha como punto de partida periodístico con la sospecha gratuita a la que refiere Eco cuando desbarata el “pensamiento conspirativo” es un gran error.

La sospecha periodística debe partir de un asidero real: una información incongruente, un rumor sostenido, un documento oficial dudoso, una declaración incierta. A partir de ello, la sospecha  permite aplicar un método de investigación que consiste en confirmar qué de cierto o no hay en el tema elegido, recogiendo y contrastando versiones, cotejando fuentes, de tal forma que se convalide o rebata eso de lo que se ha dudado. El periodista, a diferencia del conspirador, no busca “la gran mente detrás de todo”, sino lo pequeño –en escala- pero significativo: la compilación de información veraz y su articulación de tal forma que eso que ha hallado dé luces que se querían ocultas. Es decir, el periodista no sospecha como fin, sino como medio. El objetivo del conspirador es sospechar.

Todo aquel que ha llevado la carrera o que la ha dedicado un mínimo de tiempo a pensar la profesión sabe que un periodista no puede asir la verdad, y por eso no la busca como entelequia, como absoluto. Toda pieza periodística es de por sí una versión parcial de la realidad, contaminada, dicho sea de paso, por su narratividad. La ambición de todo relato periodístico es la veracidad, que es la atención más fidedigna posible a los hechos. El conspirador, de otra manera, piensa que la verdad existe y está escondida. Es más, cree saber quién la esconde. El periodista no se permite tanto: piensa y da importancia a los hechos pequeños pero significativos, no a la Historia. El teórico de la conspiración cree ésta se puede reducir a a una explicación única y unívoca.

No voy a insistir, por su nimiedad, en el caso de Goga, donde dicho sea de paso no hay periodismo de investigación (no es la pretensión de este blog), ya que apenas se ha hecho evidente un conflicto de interés (para lo que solo basta inferir). El periodismo peruano ha dado excelentes ejemplos de esta especialidad, incluso en tiempos recientes. Piénsese, sin ir muy lejos, en la investigación de Milagros Salazar en IDL Reporteros sobre la pesca. ¿Qué hizo? Recabar un rumor sostenido entre pescadores (que la pesca declarada no coincidía con la pesada, lo que afectaba no solo al Estado sino a ellos); sospechar de las fuentes oficiales, que se negaron a proveer la data para su cotejo; encontrar la información, confirmarla y procesarla; para finalmente hacer la denuncia. Es decir, sospechó de todo: del Estado, de las empresas pesqueras e incluso de las propias versiones de los pescadores, que solo luego confirmaría (e imagino que parcialmente). ¿Qué hubiera ocurrido, en cambio, si la periodista no hubiera dudado de la información que recibió, ni de las motivaciones de quiénes propalaron la información oficial?

Que haya loquitos que le echen la culpa de todo a la CIA o al Club de Bilderberg es otra cosa (y a eso se refería Eco). Para un periodista profesional, sospechar es una obligación: de la fuente, de la motivación de la fuente, de lo que aparece, de lo que no aparece, del mensaje, del emisor del mensaje. Es una manera de pensar,  ver y entender la realidad. Una visión incómoda, sí, pero necesaria. (Jerónimo Pimentel)

Novedades Gogastar

Arturo Goga ha respondido en su blog. Sin desmentir nada, por supuesto. Pero entre las babas hay una perla. Cito: “Se mencionan las reseñas que hice en Novedades Movistar”.

Para los que se negaban a ver lo evidente, queda establecida entonces la relación laboral entre Goga y Movistar (Telefónica), binomio que en adelante será abreviado como ‘Gogastar’.

Sobre las reseñas, dice: “si se dan un salto por la web, podrán leerlas”, pero el link que añade lleva a la página de Novedades Movistar, no a la suya. Luego advierte que en “varias ocasiones” ha hecho mención de cómo y dónde se publican sus comentarios. Sin links ni referencias precisas al respecto, claro. Como ejemplo de su imparcialidad copia una (1) reseña bastante mesurada de la Galaxy Tab 10.1. Finalmente, el blogger cuenta que Telefónica le dio la libertad de escribir “tanto puntos negativos, como puntos positivos”. Pero solo nos queda su palabra como evidencia. A juzgar por lo visto, no es suficiente y no es creíble.

Lo más grave sigue siendo la entrevista en Willax. El blogger no tiene cómo sustentar que la partida de Telefónica significaría un “caos total” a corto plazo (un comentarista ya lo desmintió). Como si no existiera la ley de portabilidad numérica ni antecedentes en todo el mundo. Tampoco explica el sensacionalista escenario a mediano plazo. “Si Telefónica se va, habrá un año de para”, dice en Willax. Pero luego el diagnóstico es peor: dos años de para sin llegada de nuevos aparatos, dice (la entrevista completa ha sido colocada en el post original). Un país sin celulares, cual bloqueo tecnológico. Sería la cubanización de las telecomunicaciones nacionales.

No es la primera vez que el indefendible blogger Goga demuestra su gusto por los gadgets. Hace algunos años colaboró de buena gana rebotando la campaña de intriga del Nokia 5800, aquí. Se trató de una publicidad encubierta, un viral con ropajes periodísticos llamado el “Fenómeno X”. No fue el único. También lo postearon algunos bloggers que ahora defienden a Goga, aquí y aquí.

Pero lo más interesante del post de Goga es lo que no dice, porque es precisamente lo que no está en capacidad de percibir: que los cambios tecnológicos no cambian las reglas de juego noticiosas. Como decíamos en otro post, “la herramienta no lo es todo”. Ampararse en una especie de brecha digital es absurdo, y decir que la ventaja del blog en comparación con el medio tradicional es que no vende publicidad directa es un argumento de risa. En un blog una misma persona centraliza las funciones, desde ser el jefe de informaciones hasta encargarse de la caja chica. La tentación es grande y nada nos garantiza que se evite. Eso sin contar el manejo de la “publicidad indirecta”. Y no es un tema nuevo. El primer antecedente fue este post de Luis Aguirre, en el que reveló los conflictos de interés entre bloggers y empresas.

Trabajar para Telefónica y hablar en favor de ella no es un delito. Pero su audiencia merecería saberlo. Sobre todo si el blogger en cuestión se presenta a sí mismo como un “especialista en tecnología móvil” o un periodista tecnológico. Como insinúa un comentarista, quizá Goga o lo que queda de él es a la tecnología lo que Bruno Pinasco es al cine, con el respeto de Pinasco. Evidentemente, su labor no es la de un crítico independiente.

El sentido homenaje de Movistar al blogger Goga indica que alguien ha estado haciendo muy bien su trabajo.

La pregunta es la de siempre y sigue sin respuesta: ¿cuál es su trabajo?

Carlos Cabanillas

El Blogger Tururú

¿Por qué el bloguero más leído del país quiere que se le renueve el contrato a Telefónica?

Arturo Goga le debe una explicación a sus lectores. Hace años que se pasea por diarios y canales de televisión opinando sobre temas tecnológicos. Sin ir muy lejos, el último domingo Cuarto Poder lo presentó como un blogger independiente en un reportaje sobre los smartphones. En su propio blog, Goga se describe como una especie de “periodista tecnológico”.

Lo que no dice ni en su blog ni en las entrevistas que concede es que también reseña gadgets en el canal oficial de Movistar en YouTube. No se trata de una: son varias reseñas. Y casi ningún comentario negativo.

Por su gran labor cumplida, Telefónica le organizó un homenaje en el Blogday 2011. Los testimonios son conmovedores. “Telefónica lo ha invitado a Colombia”, dice uno de los entrevistados. “Es el blog número uno del Perú”, dice otro. “Siento envidia porque me gustaría viajar por todos los países por los que él está viajando, con hoteles cinco estrellas y todo…”, dice otra. Evidentemente, Telefónica auspició el Blogday 2011. Ojo con los sesenta blogs que participaron. Hay que leerlos entre líneas, sobre todo a los periodísticos.

Hasta aquí, se trata de otro caso de conflicto de interés entre un blogger y un operador de telefonía celular.

Entonces aparece una entrevista en la que al “especialista en telefonía móvil” el conflicto de interés se le termina de escapar de las manos. Si el Estado no le renueva el contrato a Telefónica “sería un caos total” a corto plazo, dice Goga. Aquí.

Luego, complementa su respuesta: “a mediano plazo creo que también perjudicaría un poco el avance que hemos tenido en móviles.” Se entiende la preocupación de Goga. Su angustia es “que los equipos lleguen a tiempo”. La conclusión es simple: el contrato debe renovarse. De lo contrario, perderíamos hasta dos años y nos retrasaríamos tecnológicamente. De nuevo, la preocupación son los equipos. Aquí.

Hay que ver la entrevista completa. Es una defensa cerrada a favor de la renovación del contrato que se definirá en junio próximo. Hay muchos argumentos apocalípticos, pero ningún disclosure de parte del principal líder de opinión en temas de tecnología. No parece ser necesario: ninguno de sus miles de lectores se lo reclama. Eso es lo más preocupante.

Éste es solo un ejemplo de cómo funciona el negocio en internet. Hay otros.

Carlos Cabanillas