El Libro que Odia Movadef

“Profetas del Odio” de Gonzalo Portocarrero, que ya se perfila como el mejor libro de ensayos del 2012, motiva una mesa redonda hoy martes 31 (5:30 pm) en la FIL. ¿Irán?

Foto: La República.

“Profetas del Odio” (Fondo Editorial PUCP, 2012) es un recorrido analítico por diversos discursos. Textuales (letras de canciones, tradiciones ayacuchanas, cuentos y novelas de Arguedas, un relato de Elena Iparraguirre y conferencias y libros de Abimael Guzmán, por ejemplo), audiovisuales (la versión completa del video conocido como “Baile de Zorba el griego”) y plásticos o gráficos (como los dibujos sobre “la guerra popular”).

Portocarrero no muestra pareja agudeza en todos sus análisis (es notable la interpretación del anónimo cusqueño del S. XVII “El triunfo del evangelio” pero me sigue generando dudas su conclusión sobre la desgarradora despedida de una madre -“hijo, antes de morir, mata”- cuando éste se va “al monte” a integrar las filas de Sendero). Sin embargo, el autor siempre es meticuloso y explora los objetos de estudio con todas sus armas, aunque esto a veces vaya en contra de la dinámica de la escritura y del relato en general.

En cuanto a lo textual destacan dos capítulos

El que presenta a Víctor Zavala Cataño como decisivo para provocar el “despertar del pongo” a través del teatro campesino.  Zavala Cataño como dramaturgo “fue –quizá- el principal constructor del puente que permitiría que la propuesta política de Guzmán llegara, vía los jóvenes estudiantes, al mundo campesino”.
Zavala Cataño sería luego identificado como el camarada Rolando. Miembro del Comité Central y líder de “Socorro Popular”. Fue capturado en 1991 por el GEIN. Como parte del proceso de escritura del libro Portocarrero lo visita en Castro Castro. Allí se encuentra con alguien que si alguna vez fue un volcán, “ahora está casi extinguido”.

Otro análisis interesante es el que se hace sobre “El viaje hacia el mar”, relato de Elena Iparraguirre publicado en 1995 donde simbólicamente se narra el pasado y el futuro de Sendero.

Luego de que el padre, conductor del camión familiar, es detenido por la patrulla de caminos y llevado a prisión se imponía la “suspensión del viaje”. Los hijos no acatan. “Prosiguieron la marcha”. Pero “se desviaron del camino, se estrellaron contra las rocas y cayeron al abismo”.

Sin embargo, las hijas y los hijos de los esos hijos desobedientes “reconstituyeron el camión, reemprendieron el camino y llegaron hasta el mar”. Que levante la mano quien no pensó en Movadef.

VIDEO Y DIBUJOS

La interpretación del  video del congreso PCP-SL de 1989, que es la versión completa del video conocido como “Baile de Zorba el griego” muestra a un Guzmán incómodo, huyendo de la cámara, de sus admiradores. Para Portocarrero ese video evidencia a un personaje no comprometido, que es capaz de mandar a matar pero no es capaz de morir. Lectura que se confirmaría con su reacción al ser capturado.

Los dibujos del folleto titulado “De la guerra popular nace el nuevo poder. En el X aniversario” muestra otra vez a Portocarrero muy agudo en sus observaciones. Su conclusión, “Sendero Luminoso propone la militarización de la vida cotidiana”, sigue una lógica impecable.

CONCLUSIONES

Catolicismo. Servidumbre. Humillación. Resentimiento. Marxismo que asume la violencia como locomotora de la historia. Revolución como esperanza de salvación ya no en el cielo sino en la tierra. Discurso mesiánico difundido con retórica científica. Sendero.

Más acá, Portocarrero señala que del pongo al cholo emergente lo único que ha cambiado es el contenido del discurso. “La orden a obedecer sería ahora: ¡Progresa! ¡Cambia!”

El autor propone, finalmente, escuchar “los milenios de historia”, mirar más atrás, y seguir las pistas trazadas por Arguedas y Flores Galindo.

ODIO MOVADEF

“Quisiera, por favor, con la anuencia de la sala y el respeto que se merecen todos los que participan en esta presentación hacer algunos descargos y aclaraciones que se hacen de mi patrocinado Abimael Guzmán. Yo pienso que es completamente inmoral que se haya escrito este mamotreto”.

Así comenzó su intervención el abogado Alfredo Crespo durante la presentación del libro en el CCPUCP el 28 de junio.

Crespo acusó a Portocarrero de realizar “ataques personales” contra Guzmán y criticó que se pretenda “analizar un hecho político desde el sicologismo”. ¿A qué se refería el abogado? Probablemente al relieve que el libro le da al dolor y sufrimiento que Abimael vivió antes de convertirse en el presidente Gonzalo: “abandono de la madre, maltratos en la casa de los tíos maternos donde se convirtió en una suerte de sirviente doméstico, el autoritarismo de un padre que lo golpeaba cuando no hacía bien las cosas, el desprecio de sus compañeros de colegio en Arequipa por ser hijo ilegítimo y el rechazo que sufrió por parte de la familia de su primera enamorada porque un “bastardo” no era aceptable en la familia”.

Crespo calificó a Portocarrero como “un lacayo del imperialismo”, “un intelectual burgués rabiosamente anticomunista” para finalmente señalarlo como el verdadero “profeta del odio”.

Portocarrero se defendió: “Creo que el problema del señor que ha hablado es que ya no tiene argumentos y ya no puede generar miedo”.

Con esta aclaración se ganó los aplausos de los presentes que, sin embargo, fueron apabullados por la grita de los Movadef. Su iracunda reacción remite a los dibujos comentados en el libro y su “militarización de la vida cotidiana”.

¿Irán a gritar a la mesa redonda de hoy?

En el canal de youtube de Movadef el video de la presentación de hace un mes tiene 27 mil visitas. Es el más popular. Segundo aparece, con casi 6 mil visitas, la respuesta a César Hildebrandt. Donde tres señoritas afirman que su citada columna solo muestra “odiosidad”, llaman “mamotreto”  al semanario e informan que el “Movadef no ha surgido por falta de memoria. Ha surgido porque es una necesidad”.

Evidentemente estos muchachos(as) están luchando por encarnar el cuento de Elena Iparraguirre.

Nos vemos en la Feria.

Juan Carlos Méndez.

Balas perdidas 6

Otro mundo es el nuestro

Visiones y soledades del primer libro de Álvaro Casalino

Los primeros años de esta década no han sido muy pródigos que digamos en lo que se refiere a la aparición de nuevas voces poéticas que  se puedan destacar. Es cierto que aquí y allá encontramos algunos poemas y fragmentos que permiten distinguir a algunos autores con posibilidades a futuro, pero son muy pocos libros estructurados a través de una propuesta inteligente, efectiva y, en el resultado global, lograda. Es por eso que ha sido satisfactorio encontrar y leer El génesis artificial, un primer libro que sorprende por la soltura y dominio de los recursos expresivos que demuestra su autor, Álvaro Casalino Hildebrandt (Trujillo, 1988).

El poemario de Casalino es la declaración de nostalgia por una realidad que ya no existe, más natural y humana, y que ha sido reemplazada por un mundo de máquinas, plástico y desolación que nos promete “una nueva Creación / para que la tragedia predadora subsista”. A través de treinta poemas numerados y un epílogo, escritos con un lenguaje sobrio y un buen sentido del ritmo, Casalino relata este génesis artificial desde un tono a ratos profético, a ratos lírico e intimista que le otorga al libro dos planos que se van alternando con buen cálculo.

El primero busca registrar la decadencia de nuestra estirpe a manos de sus propios artificios: “La imperfección de la vida / llena de espíritu a todas las cosas existentes; / la máquina se rebelará contra su inventor, / con la rutina alcanzará su libertad / y ante el llamado de lo que alguna vez ha sido / la vida que duerme inconsciente bajo tierra // Estos nuevos seres de metal brillarán / bajo el esplendor de la luna llena / y no habrá más dudas / solo la certeza de lo incierto”. Aquí sobresale el afilado dramatismo de las imágenes que transmiten acertadamente el clima desesperanzado y sombrío del mundo que Casalino quiere denunciar: “Criatura ascendente, / vas multiplicando tu saber / pero qué fácilmente confundes los caminos. // Acoges con emoción todas las nuevas palabras / y las palabras se te escapan, como balas, de tu boca / directo al corazón del otro. / Y en el olvido / has hecho desaparecer los tiempos del verano y del verdor / y solo la nostalgia pronuncia tu sentencia”.

El segundo plano atañe a las consecuencias de este Nuevo Orden en el ámbito personal del sujeto poético. Este aparece atrapado por una atroz melancolía, aquella que caracteriza a los seres que envejecen sin tener destino: “Por un rato / han cesado los trinos. / Por un rato / la mañana y la tarde han seguido fluyendo / como ríos de horas hacia la catarata / donde el abismo del tiempo / se ha sentado junto a mi ventana / también para escucharlos”. Es en estos poemas donde Casalino despliega una intensidad lírica inusual que alcanza a desarrollar con innegable vigor los estados de desamparo y resignación en los que el protagonista del libro está sumido.

Pero aunque El génesis artificial es un libro que puede parecer trágico y pesimista –el sujeto poético está reducido a ser un forzoso espectador de lo inevitable-, los últimos poemas del conjunto sugieren la promesa de un regreso al constantemente evocado y añorado mundo natural: “Si me atreviera a escribirte / te tendría que llamar de mil maneras / y mi sorda canción subordinada / sonaría / como un eco eterno / e irrepetible. / Si me atreviera a escribirte, / digo, si me atreviera, / volvería a ser yo cuando era yo / volvería a ser libre”.

Hay que decir que no todos los poemas poseen los méritos ya señalados. En algunas ocasiones Casalino se descuida y hace demasiado explícito su mensaje, llegando a veces a la obviedad característica del panfleto: “los hilos del CONTROL / trazan el escenario sobre el cual / hemos de actuar. / Los tristes muñecos / adictos a su opresión / globalizando obsesiones”. Pero esta objeción no afecta la impresión general que nos produce El génesis artificial: la de un libro solvente que revela a un poeta que puede dar el gran salto en sus siguientes entregas. Estaremos atentos. (José Carlos Yrigoyen)

[Autor: Alvaro Casalino Hildebrandt. Título: El génesis artificial. Editorial Arkabas, 2012. Relación con la editorial: ninguna. Relación con el autor: ninguna.]

El Cuarto Fujimorismo

La ucronía de un triunfo de Keiko Fujimori en el 2011 en libro de ensayos contrafácticos Contra-Historia del Perú (Mitin, 2012). Un extracto.

Escribe: Carlos Cabanillas

El hombre había aparecido de la nada, como la primera vez. Miraba hacia abajo desde una silla de ruedas estacionada en el balcón para invitados presidenciales. Eran los mismos ojos pequeños e impasibles. El mismo rostro imperturbable, con arrugas pero sin pasado. Lo cubría un enorme sobretodo negro que dejaba ver el cuello blanco de una camisa demasiado grande. Quizás era cierto que había perdido 15 kilos. Aquel 28 de julio de 2011 su nombre estaba en todos los diarios. Alberto Fujimori presenciaría la toma de mando de su hija el día de su cumpleaños número 73. Pocos lo creyeron. Y es que todo lo concerniente a él siempre había sido incierto: su nombre, su edad y, sobre todo, su presencia. Más de veinte años después, el hombre seguía siendo un misterio.

Cuando los fotógrafos lo reconocieron intentó sonreír de medio lado. Era el rictus de antes. El gesto cómplice de quien sabía lo que todos sabían que iba a suceder. De alguna extraña manera, ese día yo también lo supe.

***
En el medio, algunos policías verdes dividiendo las aguas. En el horizonte de aquellos días, en cambio, todo pareció estar cubierto por la peruana niebla de lo indeterminado. Humala habló de fraude en Puno. Una oficina de la ONPE fue incendiada en Cusco. Hubo marchas y contramarchas en la selva. Los especialistas calcularon al menos 230 conflictos sociales en todo el país. Un tercio latentes, el resto urgentes.Desde la ventana del Hotel Bolívar el panorama en las calles se hizo más claro: una hilera de banderolas blancas trenzada con una larga fila de polos anaranjados.

Dentro del hotel, el resto del país no existía. Luego de la conferencia de prensa, un anónimo animador pidió vivas por la familia presidencial. Las velas se colocaron una a una sobre un improvisado altar, mientras un cura oficiaba los rezos por la salud del ex presidente. La versión oficial decía que este se había negado a recibir el indulto. Que solo lo había aceptado ante la insistencia de los médicos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. Cuando le dieron de alta, una oportuna encuesta de opinión ya había allanado el terreno para su regreso. A pesar de ello, mantuvo su característico perfil bajo. Hubo avistamientos, pero ninguno se pudo confirmar. Eran sosias, decían. Imitadores. Con el pasar de los días se convirtió otra vez en un rumor, en una ausencia insoportablemente leve, en un Fushía viejo y enfermo. “Imaginemos un país literario”, había dicho alguna vez, luego del golpe del 92.

El de la Plaza San Martín fue el único conflicto social que logró ser controlado. Las manifestaciones en Lima habían empezado el lunes 25 de julio, durante la juramentación de los nuevos congresistas. Aquella mañana, entre monedas y carpetazos, Martha Chávez insultó a la parlamentaria andina accesitaria Nora Bonifaz. Todo un mensaje para la oposición, pero también para la futura presidenta. Al día siguiente hubo una quema de muñecos en la Plaza Dos de Mayo. Uno tenía una gran letra K junto a un letrero que decía Keiko al gobierno, Kenya al poder. Era la frase de un periodista opositor. Alrededor de la plaza, una serpiente bicéfala era cargada por una decena de personas. Como las dos caras de Jano, una miraba al futuro y la otra apuntaba al pasado. Modernidad y tradición, mujer y hombre, occidente y oriente, Lima y el resto del país. Esa noche, el grupo de teatro Yuyachkani encabezó una protesta itinerante que recorrió las principales plazas del centro histórico. Al tercer día de revuelta, la policía ya estaba lo suficientemente advertida. Quizás por eso recibió con los brazos abiertos a la discreta réplica de La Marcha de los Cuatro Suyos que se atrevió a pisar la Plaza San Martín. Visto en perspectiva, fue un toque de diana que anunciaba lo que se venía.

En la recepción y el hall interior, los corresponsales de la prensa extranjera hablaron sobre un mismo tema: ¿en qué momento el escenario de la presentación del video Kouri-Montesinos se había convertido en el estrado del régimen? El entonces nuevo partido de gobierno empezó a frecuentar el viejo hotel —testigo de tantas batallas— desde el mitin de celebración de su paso a la segunda vuelta. Más precisamente, desde la noche en que la ahora presidenta dijo que el de su padre había sido «el mejor gobierno de la historia del Perú». En ese entonces era imposible calcular el costo de la frase.

La llamada Vigilia por la Paz acabó cuando la voz de Dina Páucar salió de los parlantes. Por unos segundos, la canción atrajo a la presidenta electa hacia el balcón de la suite presidencial. Qué lindos eran sus ojos, qué dulces eran sus labios, un aplauso para Keiko, por favor. Y como vino, desapareció. Así habían sido sus apariciones durante las últimas semanas. Esporádicas, silenciosas, breves. ¿Era otra vez el viejo estilo Fujimori? Quizás era solo desorden. Según algunos congresistas de su partido, el triunfo les cayó por sorpresa. No pensaron alcanzar la segunda vuelta. Tampoco creyeron poder ganarla. Siempre pensaron que su año sería 2016, que el recuerdo estaba aún muy fresco en la memoria. Quizás por eso la campaña electoral había empezado siendo una improvisada y continua fuga hacia adelante. Anuncios efectistas, promesas de gasto público, pocas palabras y mucho clientelismo. Había empezado así, pero un mes antes de la elección final la estrategia cambió en un rapto de autocrítica. Se concentró en las zonas pobres pero urbanas, en especial en lo que ellos llamaban el sólido norte naranja. También se concentró en solo dos voceros. Fue la forma de sincerar anticuerpos y contrarrestar actos fallidos. El mitin final fue un mensaje ambiguo de optimismo, mucha música y un estrado a ras del piso, sin olvidar jamás aquello de un peruano como tú. La vieja lección del padre aún servía. Sí, la gente vería lo que quería ver.

El respiro lo dio el fútbol. La buena racha del delantero Paolo Guerrero en la Copa América fue agradecida en silencio por toda la plana mayor del gobierno electo. Paralelamente, las dudas crecían. También la improvisación. Todo hacía indicar que volverían a patear los grandes problemas hacia adelante. Apagar incendios, alargar las negociaciones, gastar las reservas en asistencialismo, lanzar programas efectistas y dejar para mañana lo que no podía hacerse ni hoy ni nunca. Desde el golpe del 5 de abril de 1992, esa también había sido la especialidad del estilo Fujimori: la fuga hacia adelante y la fuga a secas. El golpe de estado invisible. La pregunta era si la misma estrategia podría funcionar esta vez. La única certeza era la continuidad de las políticas económicas, o al menos eso se suponía. El futuro distaba mucho de ser lo que era antes. Empezaba la era del cuarto fujimorismo pero todo parecía haber sido dejado al albur de las circunstancias. No era irónico: era la misma inercia que nos empujaba desde hacía veinte años. Con tantos cambios en el aire y tan poca información de primera mano, los columnistas se apoyaron en la historia. Algunos hablaron de un indirecto resarcimiento a Leguía a través de Fujimori, a meses de cumplirse los ochenta años de su muerte. Sí pues, éramos un país que sabía perdonar. Si el hijo de Prado había sido presidente luego del viaje de su padre, ¿por qué no? En la orilla opuesta, un conocido columnista marxista escribió sobre Odría y la célula sanmarquina Cahuide, ironizando el papel de la marcha encabezada por Mario Vargas Llosa y Ollanta Humala. Sí pues, en el Perú la historia siempre se repetía como tragedia.

***

Entre aplausos de pie, el discurso subrayó la importancia de la seguridad ciudadana. Más cárceles, mayores penas y la creación de comités de autodefensa. El plan Calle Segura empezaría en Lima y Trujillo. La mano dura sería implacable con la delincuencia, les daba su palabra. Las mujeres en este país siempre habían sido de armas tomar. Aplausos en las curules. En el balcón, la mirada fija del padre. El mensaje era para él. Hubo algunas sorpresas. La flamante presidenta habló en quechua, como lo había hecho en el debate de la segunda vuelta electoral. Recordó a Mama Huaco, la mítica fundadora del Imperio Incaico; a la Señora de Cao, gobernante mochica; y a la virreina Ana de Borja, Condesa de Lemos. También habló del centenario de Machu Picchu y del próximo Bicentenario de la Independencia. Días después se supo que algunas de las citas provenían de un libro de Pablo Macera. Dos analistas coincidieron en que las inesperadas referencias eran otra forma de distanciarse del padre, quien públicamente había despreciado la historia del Perú. Pero también significaban un intento por contrarrestar los ataques racistas que desde las elecciones se venían reproduciendo en medios y redes sociales. El mensaje parecía claro: no era 1990, no tenía pasaporte nipón, no era anti peruana y, sobre todo, no eran una dinastía. En un programa de radio, un congresista fujimorista llegó al extremo de afirmar que Manco Cápac había sido japonés.

(Este extracto fue publicado en la revista Caretas, edición 2242)

Más sobre el libro Contra-Historia del Perú (Mitin, 2012):

 

Guía NMM para la FIL 2012

Uno se acostumbra de a pocos a la nueva Feria Internacional del Libro: su trazado irregular, curvo, origina la sensación de que algunos puestos se pierden al medio; sin embargo, con el tiempo el recorrido deja de ser extraño para ser inquietante y, tal vez, una excusa para visitar el Parque Matamula más de un día.

La  oferta crece con algunos rasgos reconocibles: más editoriales independientes y nuevas librerías. La más destacada, sin duda, es Los Heraldos Negros, de los hermanos Sanseviero, quienes debutan en la FIL con la promesa de abrir local en la quincena de agosto en San Isidro. Para quienes agradecemos el buen gusto de Walter y Malena, así como el trato cultivado de estupendos libreros/lectores como Jorge Aníbal Chávez, esta es la noticia del año. Por supuesto, hay buenos precios. ‘Lo seco y lo húmedo’ de Jonathan Littell se oferta a S/. 10 y mi buen amigo Armando Bustamante asegura que compró al mismo precio ‘El hospital de la transfiguración’ de Stanislaw Lem, de quien hay que leer todo lo que se encuentre. Sin embargo, cuando me tocó ir ya había desaparecido e ignoro si se habrá repuesto. Fuera del remate, vale la pena llevarse la poesía completa de Carlos Germán Belli (‘Los versos juntos’) en una hermosa edición prologada por Vargas Llosa. Si pagas en efectivo de seguro consigues una rebaja.

Dentro de los puntos obligados está el stand de Océano, que deja entre el 30% y el 50% todo su stock de Anagrama y Compactos. Hay títulos de interés: mucho de Sebald, algo de Michon, todo Modiano; pero también Reza, Baricco, Bloom, Bolaño, etc. Yo compré lo que a precio regular es imposible: ‘Acción de gracias’ de Richard Ford, para completar la trilogía de Frank Bascombe, y ‘Pequeña isla’ de Andrea Levy. Atención al francés Laurent Mauvigner (‘Hombres’), pues los descuentos son también una invitación para conocer nuevos autores.

Otro puesto atractivo para la inversión libresca es Íbero. Se puede aprovechar la surtida colección DeBolsillo (Coetzee, Tanizaki, etc.) con 15% y es una excelente ocasión para empezar la muy recomendable saga de George R.R. Martin, ‘Juego de Tronos’. En mi caso también opté por una joya: ‘Reportajes’, del gran Joe Sacco, un genio del periodismo gráfico (o como sea que se llame el cómic de no ficción). Los fieles podrán solazarse con el ‘Génesis’ de Crumb. Si está Julio César Zavala, no duden en pedirle recomendaciones: es infalible.

Los amantes de la poesía tenemos en Librería Inestable de Carlos Carnero una cuidada selección de exquisiteces. Inestable es una de las pocas señales de que la literatura como arte tiene una esperanza en el Perú. Se puede encontrar prácticamente toda la poesía peruana de los últimos 40 años y títulos selectos de años previos. No hay chauvinismo aquí: Berryman, Silkin, Picabia, Ponge y Lihn parecen haber encontrado un estadio común juntos. Engríase y haga caso a Octavio Paz, “sólo la poesía hace habitable el mundo”. Más tarde, cuando la noche haya caído y esté en casa regocijándose con unos versos que asedian lo inefable, agradezca la pasión de Carlos por la lírica.

De las editoriales independientes, dos sugerencias: vayan a Arkabas y compren las ‘120 historias de cine’ de Alexander Kluge (S/. 52), quien además de ser un estupendo cineasta es un escritor mayor (‘El hueco que deja el diablo’). También en Arkabas, un hallazgo de NMM: la opera prima de Álvaro Casalino Hildebrandt, ‘Génesis artificial’, que pronto reseñará José Carlos Yrigoyen en este blog con entusiasmo. Añada a la cesta los títulos de Nancy y Deleuze que prefiera. Más allá, en Borrador, se exhibe ‘Geometría del deseo’ de Sophie Canal y la primera incursión de Tilsa Otta en la narrativa, ‘Un ejemplar extraño’. Ninguno de los títulos supera los S/. 25 y son dos buenas maneras de medir el estado de la literatura femenina, si es que existe tal cosa. Otra forma es leer las antologías Disidentes 1 y 2, de Gabriel Ruiz-Ortega, ya en Altazor, pues cada uno de los tomos aborda un género (femenino y masculino). Ya volveremos a este proyecto, pero vale destacar que en esa misma editorial se encuentra buena parte de la obra de Carlos Calderón Fajardo, de quien recomendamos ‘La conciencia del límite último’, una obra maestra a S/. 20. Siguiendo con esfuerzos independientes, notamos el esfuerzo que ha hecho Benjamín Corzo, de Contracultura, para traer la colección completa de la segunda parte de la revista Fierro. A eso se añade los títulos de su propia editorial, donde ha publicado lo mejor del cómic peruano: Acevedo, Cossío, Det, Pérez-Ruibal, La Hoz, etc.

Para acabar con el optimismo, dos más: los cinco tomos de la biografía que Thorndike le dedicó a Miguel Grau a S/. 160 (regateables) en El Aleph. Por lo menos, el primer volumen está agotado. Y para los bolsillos chicos dos sorpresas a S/. 7 cortesía de Importaciones Riguse: la primera novela de Mathias Enard, ‘La perfección del tiro’, y ‘La invención del mundo’, de Olivier Rolin.

Dentro de lo negativo, sobresale la precariedad de los fondos editoriales de las universidades. Uno esperaría que la producción intelectual de los claustros académicos dé para algo, pero el paisaje es invariable: stands que son meros saludos a la bandera, con poquísimas novedades, con obras de escaso o nulo interés, en lo que al final no es más que un acto de presencia retórico, vacío, “institucional”. Dentro de lo poco que se puede destacar ahí está la edición de las obras completas de Luis Loayza (Ricardo Palma, aunque a precio regular); las insondables ‘Cajas’ de Mario Montalbetti en la Pucp; y lamentablemente, no mucho más… Por momentos pareciera haber una competencia, con los puestos que arman los países, por ver qué presencia es más estéril.

Otro aspecto difícil de entender es la reticencia de algunas editoriales a bajar sus precios. Mientras que Peisa, a tono con la época, ofrece un 2 x S/.20, hay editoriales como Planeta que se niegan a dar descuentos sustantivos en obras atendibles. Como ejemplo, quise comprar ‘Día D’ de Antony Beevor pero no a S/. 65. Si fuera tapa dura, en fin, pero difícilmente esa es una oferta para un libro de bolsillo encolado. Luego noté que tenían ‘El instinto del arte’ de Denis Dutton a S/. 35, una ganga; sin embargo, en caja la señorita que atendía me pidió disculpas por el error: costaba en verdad S/. 135 (el original en inglés me costó US$ 6 por Amazon).

Finalmente, decir que hay problemas evidentes en el protocolo: en el evento previo al de Juan Sasturain un mando bajo interrumpió la charla, con rudeza, aduciendo que se habían cumplido los tiempos; dicha torpeza generó una airada protesta del argentino, a pesar de que él era el protagonista del acto siguiente. Lo elegante es pasar un papel. Otro contratiempo recurrente es que no pocas veces los eventos musicales, por razones obvias, se expanden hasta ser feriales, pues las salas no son precisamente acústicas. Hubo un estribillo que resonó hasta la risa el martes pasado: “tu maleta se parece a mi maleta”.

Ahora lo importante, ¿qué piensan ustedes? (Jerónimo Pimentel)

Yo Soy Tu Padre

Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. Empezando a celebrar el aniversario de http://www.nosotrosmatamosmenos.com, una entrevista a Jorge Trelles, gestor inconsciente de la criatura.

Luego de explicarle por teléfono que su Nosotros Matamos Menos había provocado el nacimiento de un blog que ya cumplía un año, el señor Trelles dudó.  Pero cuando se le dijo que la entrevista no solo sería sobre dicha frase emitió un uhmmm que era casi un sí.  “Lo espero en una hora en mi estudio de Miraflores”, dijo finalmente. ¿No puede ser mañana? “Estoy saliendo de viaje”, respondió.

En una hora estábamos allí.

Antes de iniciar la conversación le pedimos un saludo en video para la juventud sana y estudiosa. Accedió con mucha amabilidad.

Luego, su secretaria nos invitó un café y comenzó la entrevista que se realizó antes del pronunciamiento de Ollanta Humala sobre Conga, tema que se trata y que se mantiene porque evidencia una  forma de pensar del entrevistado.

-¿Su frase provocó que Keiko Fujimori perdiera las elecciones?

No. En lo absoluto. ¿Cuánta gente pudo oírla?

Antes de pronunciarla Keiko ganaba por tres puntos.

-No, ya no.

Ipsos Apoyo le daba 4 puntos de ventaja.

-¿Usted cree que en política las cosas se deciden así?

-Puede considerarse un factor.

-Fue una frase dicha a las 7 de la mañana.

-Pero tuvo consecuencias. Al día siguiente usted ya no era vocero de Keiko.

-Pocos días antes de una elección pasan cosas desmedidas. En política, sobre todo cerca de una transmisión de poder, se usa cualquier cosa para terminar con los eventuales adversarios.

-Su última descripción me hace pensar en la prensa chicha. ¿Recuerda el diario El Chino?

-La verdad no lo leía.

-¿Nunca leyó el diario El Chino en la década del 90?

-No.

-¿Y tampoco veía los programas de Jorge Morelli?

-Claro que sí. Jorge Morelli es muy amigo mío. Es un periodista importante. Estuvimos juntos trabajando con el presidente Belaúnde como miembros del equipo del doctor Ulloa.

-Pero después trabajaron juntos en Cable Canal de Noticias

-Yo no soy periodista. Pero soy muy amigo de Jorge Morelli.

-Pero usted se presentaba a menudo en ese canal.

-Claro, yo era un miembro del régimen fujimorista.

-Fue ministro.

-No solo eso. Yo creo que Fujimori salvó al Perú.

-¿De qué lo salvó?

-De la inflación, del desempleo y de Sendero Luminoso.

-Aceptando su punto de vista, ¿para lograr eso cometieron abusos?

-No hay proceso de desarrollo cuyo impulso no encuentre resistencia. No hay una revolución o transformación en el mundo que no muestre eso. Entonces creo que si para cambiar el país y salvar a millones se requiere una cierta fuerza hay que ejercerla.

-¿Así solucionaría Conga?

-No es justo que por cierta debilidad del presidente Humala los peruanos nos hayamos quedado sin el proyecto. Porque lo que ha dicho la empresa es que Conga no va.  Va a meter 52 millones en hacer represas y se ha guardado en el bolsillo 5 mil millones de dólares, que era la inversión total. Eso es un despropósito.

-¿Usted lo hubiera resuelto con las Fuerzas Armadas?

-Qué hacer es un asunto delicado para quien está en el Ministerio del Interior. Pero creo que Conga no vaya le puede costar al Perú. Europa está quebrando  y EE.UU. está muy mal. El país tiene la suerte de estar recibiendo capitales y no puede negarse a ellos.

-¿Conga es el gran error del gobierno de Humala?

-Creo que es un grave error. Y lo digo a pesar de que Humala tiene mi simpatía.

-¿No importa que los haya derrotado?

-Mire las encuestas. Keiko está con 45%. La política no es un asunto de batallitas. Humala tiene mi simpatía porque ha sido capaz de poner el interés nacional por encima de muchas cosas. El cambio de Humala es un cambio que a él lo enaltece.

-¿Nadine Heredia será la rival a vencer en las próximas elecciones?

-Depende cómo le vaya al marido. Creo que Nadine es una persona con mucho carisma. Tiene un tipo muy peruano, no habla mucho, lo que es bueno.

-Solo tuitea.

-Yo estoy al margen de ese mundo. (Antes de la entrevista pidió que le explicáramos qué cosa era un blog). Pero quizá a Humala no le guste tanto que su mujer lo continúe. Porque para regresar  siempre hay que dejar un periodo. Claro, si las reglas democráticas se respetan.

-Otra vez me llama la atención que un fujimorista reclame juegos democráticos cuando eso no pasó en su momento.

-¿No fuimos democráticos nosotros?

-¿Le parece que el golpe del 5 de abril fue democrático?

-Alberto Fujimori ganó las elecciones contra los partidos políticos. Había que sacarlo del poder.  Lo iban a declarar incapaz moral. Fujimori se adelanta pero inmediatamente convoca a elecciones. No tengo dudas. Lo que pasó en el 92 fue necesario.

-¿Y Barrios Altos también fue necesario?

-¿Eso lo hizo Fujimori?

-Por eso fue condenado.

-Esa sentencia es una maldad. Es un abuso del señor San Martín.

-Usted ha dicho que el juez San Martín tendrá que responder en su momento. ¿Ante quién?

-Ante Dios.

-¿Usted visita a Fujimori?

-Lo visitaba. Iba con Carlos Raffo, que como congresista me hacía más fácil el acceso.

-Carlos Raffo culpó de la derrota electoral a Yoshiyama. ¿Usted qué piensa?

-Fue otro exceso de esos días. Más que decir que alguien perdió las elecciones creo que Humala las ganó. Tuvo el gesto, a mi juicio genial, de correrse al centro y juntarse al señor Vargas Llosa y nos ganó.

-¿Ganó por el garante?

-Por Humala. El talento político de esa campaña es Humala.

-¿Lo sorprendió?

-Sí. Sí. Sí. Yo no la vi.

-¿Cuándo conoció a Fujimori?

-Lo conocí cuando era presidente.

-¿Cuándo Montesinos era el presidente?

-¿Por qué ese odio?

-No es odio.

-Es interesante que el leit motiv del blog sea una frase que reflejaría lo sanguinario que fuimos los fujimoristas. ¿Por qué ese odio?

-No es odio. Viví esa época. Y cuando usted habla de esa transformación en términos macro…

-Y micro. Te voy a contar una anécdota. Cuando empieza el desastre peruano, en el 88, y cuando pierde Vargas Llosa, muchos de mis amigos, blancos y burgueses, se fueron del país. Yo no me fui. Cuando sucede el atentado de Tarata yo tenía 4 hijos pequeños y jóvenes. Esa noche me dije que mi deber, por mi familia, era irme. No tenía trabajo.

-¿Usted no tenía trabajo?

-El país se desplomaba, no había dólares, la gente sacaba sus dólares.

-Yo también vivía en este país.

-La vida no era fácil. Pero me di cuenta que no podía irme. Porque el único bien que tenía era mi casa. ¿A quién se la vendía? Miraba a mis hijos, a mi mujer. Me sentía realmente mal. Tres años después el país estaba en paz.

-Cuando usted dice que el país estaba en paz se refiere a la captura de Abimael, ¿no es cierto?

-Claro.

-Pero esa captura es fruto de un trabajo policial del que no estaba enterado Fujimori.

-Hagamos héroes. Resulta que para los que no son de Fujimori, todo lo que hizo Fujimori no fue de Fujimori. Yo he sido su ministro. Lo he visto en acción. Con una sensibilidad hacia el pobre que solo se explica porque él fue muy pobre. Fujimori vivía en la última cuadra del jirón Huatica. ¿No sé si usted sabe lo que era el jirón Huatica?

-Gracias a Vargas Llosa.

-Bueno, un día me contó que él de chiquito pasaba por allí y a las putas les decía tías.

-Señor Trelles, usted que ha sido congresista… ¿Me iba a decir algo?

-Sí, solo que si bien he sido congresista nunca me ha gustado el Congreso.

-¿Por qué?

-Porque siempre me ha gustado el Poder Ejecutivo.

-¿Por qué?

-Es el lugar donde se hacen las cosas. En mi experiencia particular si uno está cerca del presidente es allí donde sucede la política. El parlamento es menor.

-¿Cómo calificaría al congresista Kenji Fujimori?

-La verdad es que no lo he seguido mucho. Creo que no desentona. Y tampoco le hace sombra a la hermana, lo que está bien.

-Usted ha dicho que estar cerca del presidente permite que las cosas sucedan. ¿Recuerda alguna en particular? ¿Algún hecho motivado por usted?

-Ah, caray. Lo que pasa es que no puedo decirlo al aire…

-¿Cuál es el problema?

-Bueno, yo creo que contribuí a que en el canal 7 se respirase un aire plural. Hubo una franja en la que estaban Tony Zapata, Javier Protzel, Lucho Peirano.  Eran cinco personas que ocupaban el horario de 9 a 10 de la noche.

-Con Ricardo Bedoya e Iván Thays.

-Esa franja fue un logro mío. Yo la pedí cuando fui presidente del directorio de canal 7. Había un programa cómico que era demasiado gobiernista. Y decidí suprimirlo.

-¿El de Carlos Álvarez?

-Evitemos los nombres.

-¿Usted los convocó?

-Yo lo hice. Los conocía a todos. Aunque creo que Javier Protzel me recomendó a Thays.

-¿Por qué no quería hablar “al aire” sobre ese tema?

-Porque no quería decir que sacar al cómico fue una decisión mía.

 

Juan Carlos Méndez.

 

Una Derecha “Marxista”

Los nuevos libertarios y el materialismo histérico

Digamos que existe una derecha que sigue los preceptos del marxismo de manual. Digamos que sus miembros sostienen que todo el desarrollo de una sociedad está condicionado únicamente por los factores económicos, dejando fuera toda consideración post material. Estas personas defienden la supremacía de la economía sobre la vida política.

Como sus acciones están marcadas por el determinismo histórico de la ortodoxia marxista, ellos creen que la base material determina la superestructura. “El ser social determina la conciencia social”, repiten como un salmo. En consecuencia -y como sus pares de la izquierda- desprecian y atacan a todo aquel que no sigue los intereses de su propia clase. A veces, con la razón. Pero generalmente lo hacen por pura reacción. Para estos libertarios, el individuo no tiene agencia ni libertad de conciencia.

Emulando a la izquierda y a “los comisarios stalinistas de la cultura”, se encargan de denunciar todos los libros que hacen propaganda nociva, sea liberal o izquierdista. A través de sus órganos de prensa invocan a dejar de leer a Vallejo, Ribeyro, Arguedas y Alegría. Los escritores, dicen, deben escribir para servir a la causa o no escribir.

Proponen cambios radicales. Pequeñas revoluciones como privatizar al presidente, privatizar a los congresistas o privatizar las calles. Todo lo que permita el mercado y su mecanismo celeste. No importa la propuesta: importa privatizar.

Le rezan públicamente a von Mises, FriedmanHayek (y más Hayek). Los más jóvenes prefieren a Ayn Rand, “la Karl Marx del Tea Party” y lo 2.0. Todo el santoral libertario está citado en sus textos. Ante el dedo acusador, señalan a quienes, como ellos, intentan constantemente reescribir la historia.

En el Perú, esta derecha la soñó primero Carlos Iván Degregori. En La década de la antipolítica (IEP, 2000) se encargó de describir cómo funcionaba la que llamó “la primera dictadura posmoderna” del Perú. Es un libro irregular pero lleno de ideas sugerentes, la mayoría de ellas desperdigadas y sin un mayor desarrollo. Esta es una de ellas:

“Los liberales, a pesar de correr con el viento mundial a su favor, se pasaron con camas y petacas al bando autoritario luego del autogolpe. En el peor de los casos, se dejaron ganar por sus reflejos pinochetistas; en el mejor, adoptaron una postura economicista que reflejaba como un espejo la de su opuesto marxista-leninista y creyeron que cambiando la base económica (es decir, llevando adelante las reformas económicas), lo demás se daría por añadidura, incluyendo la democracia.” (p. 276)

A un año de la muerte de CID, vale la pena releerlo.

Carlos Cabanillas

Maldición eterna a quien lea estos versos

Una breve pero sustanciosa antología poética de Fernando Ampuero

El buen narrador Fernando Ampuero del Bosque (1949) insiste en que es poeta, a pesar de las aplastantes evidencias que lo desmienten. Incluso en su Antología Personal, publicada hace poco en Punto de Lectura, reincide con una  muestra de su obra lírica. Y como aquí en NMM festejamos la obstinación del talento creador, presentamos una apretadísima selección de los poemas del autor de “Paren el mundo que aquí me bajo”. Sírvanse, estimados lectores, como si fueran exquisitos canapés de los mejores tiempos del catering de Marisa Guiulfo. 

 

 

 

Mujer mojada

Mujer mojada vale por dos,

Mujer mojada por las lluvias y las humedades del deseo.

Mujer disponible, lista, oliendo a cueva y leña encendida,

Apenas cubierta por polito viejo (nunca camisón nupcial).

Mujer verde, violeta, amarillo patito, rojo cereza,

Cuyos libertinos labios ignoran la fatiga del ansia.

(…)

Mujer cobarde no vale un cuerno.

Mujer que pone cuernos algo roto y triste tiene que tener.

(…)

Dos mujeres mojadas valen la pena.

Dos mujeres que aman son mejor que una.

A menos que en una encuentres dos.

Mi medida del tiempo

Huye el tiempo, rumiando su crimen

Y yo lo sopeso en mis manos

Pues mido la vida en hojas de papel

                Kilos de historias

Y tan solo unos gramos de poemas

Pocas páginas para tanto placer y dolor

Pocas palabras para una larga vida

Voces simples: luz, viento, agua fresca

No fue posible la claridad de Catulo

Ni tampoco la epifanía de Kavafis

Pero al menos rasgué tus íntimos velos

Y me comí la luna a cucharadas.

El mejor lugar para llorar

El mejor lugar para llorar es la ducha

Se llora por todos lados

 

Tango del automovilista

Los hombres buscan huecos

Levantan paredes e inventan huecos

Acunan los brazos y siembran huecos

Los hombres anhelan huecos

Para amar, para morir, para estacionar

Juan Gonzalo Rose: sacúdete en tu cripta.

José Carlos Yrigoyen