Más cansancio que algarabía

Una mirada a la obra de Paolo de Lima
Juan Paolo Gómez Fernández (Lima, 1971), conocido en el ambiente literario por el seudónimo de Paolo de Lima, ha reunido su obra bajo un pleonasmo: Al vaivén fluctuante del verso (Lima, 2012). El volumen contiene sus tres libros publicados, Cansancio (1995 y 1998), Mundo Arcano (2002) y Silenciosa algarabía (2009), así como tres poemas inéditos, Rociando mi frente a esas voces sentidas, Huella descaminada y La escritura es una ética.

Paolo de Lima ha declarado desde mediados de los noventa que a él no le interesa “escribir bien”, sino ir más allá de la seguridad de lo establecido por la tradición. Pero lo cierto es que, más que el testimonio de una evolución hacia la madurez artística, esta compilación es la crónica de un aprendizaje lento y esforzado que empieza desde la misma inopia expresiva y finaliza con los frutos más logrados de esta experiencia: algunos poemas elaborados con ajustada corrección.

En general, el trabajo de De Lima no termina de satisfacer debido a las profundas indefiniciones que afectan los proyectos que ha emprendido. En Cansancio, por ejemplo, el autor no decide qué estilo e intención dar a sus poemas y por ello estos acaban siendo inconsistentes estructuras que no califican ni como ejercicios: “El corazón avizora desde un balcón limeño / Transitan chismosas chibolas. Habría // que establecer la conjunción del rechazo y la / indiferencia. Habría que buscar invernales distancias sin Ella. / Sin embargo, no llego / a nacer”. Y cuando en medio del retórico desorden de su debut De Lima pretende la complicidad del lector y conmoverlo, su ingenuidad lo hace fracasar sin paliativos: “Soy feliz escribiendo / porque conocerte es lo mejor que me ha sucedido / (y conocerte también)”.

El desconcierto continúa en Mundo Arcano, aunque aquí De Lima es un poco menos arbitrario a la hora de confeccionar sus poemas. Esta vez elige tópicos acartonados que en realidad son pretextos (el desierto, una noche solitaria bebiendo whisky y escuchando jazz) para sacar de la manga una serie de inocuos artificios que quieren crear la apariencia de una escritura fresca y despojada. Los resultados, sin embargo, encallan siempre en lo trivial: “Los cuatro puntos cardinales son tres: sur y norte / un mal chiste leído en Chile, como los cinco puntos cardinales de Cuba. ¿Y Montreal? Martín Adán habló de Montreal”. Esta sensación de que el poeta carece de objetivos claros parece refrendada por una de las artes poéticas del volumen: “Que si la próxima vez / No sé qué / O sobre qué / Escribir / Hacerlo siempre / Sobre cualquier cosa”.

En cuanto a Silenciosa algarabía, es, sin duda, el mejor libro de los que ha publicado Paolo de Lima. Como ya he apuntado, es un correcto trabajo con el lenguaje que saca adelante composiciones como Cierto y en algún modo semejante y De Boston a Ottawa, que, más allá de ser los mejores poemas que Paolo de Lima hasta ha escrito a la fecha, son los primeros poemas propiamente dichos que este autor ha publicado. No obstante, el conjunto no se ve libre de las imperfecciones y vacilaciones de costumbre, que crean dudosas imágenes como esta: “…el cuerpo y su corazón de tormentas, músculos de hojalata”. Los inéditos que integran la última parte del volumen son una prolongación, sin mayor brillo, de los temas tratados en Silenciosa algarabía, y corroboran la impresión de que De Lima ha alcanzado un mínimo dominio formal con el que puede comenzar, por fin, a plasmar un discurso personal y medianamente fluido.

Lo que nos lleva a decir lo siguiente: a pesar de haber sido iniciada hace casi veinte años, la obra poética de Paolo de Lima recién está por escribirse. (José Carlos Yrigoyen)

[Autor: Paolo de Lima. Libro: Al vaivén fluctuante del verso. Hipocampo editores, 2012. Relación con la editorial: ninguna. Relación con el autor: cordial.]

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12 comments

  1. Jorge Frisancho

    Oe José Carlos, me pasa algo extraño con tu nota: estoy completamente de acuerdo con lo que, en esencia, dices sobre este libro de Paolo de Lima, y a la vez estoy en desacuerdo con algo que no terminas de decir pero me parece está más que implícito acá. Sí, este libro revela un proceso de aprendizaje, y el salto es clarísimo. Pero me parece erróneo asumir que ese es un demérito, o que recién en este punto del trayecto el autor “empieza a escribir”, o que sólo estos que hace ahora son poemas. Todas esas aseveraciones dependen de definiciones formales (qué es escribir, qué es un poema, qué es “bueno”) que en el fondo son arbitrarias. Mucho más interesante y mucho más significativo me parece a mí observar el proceso mismo y valorarlo como una búsqueda de expresión individual, aunque no lo valores (según parece ser tu caso) como “literatura”. Pareces creer que un poeta es menos poeta porque veinte años después de haber empezado a publicar llega a un punto en el cual su trabajo es aceptable de acuerdo a ciertos criterios formales predefinidos, o que recién entonces lo que hace es válido. Yo creo que no. Yo creo que lo que cuenta es el viaje. For us, there is only the trying. The rest is not our business. Un abrazo.

    • matamosmenos

      Jose Carlos Yrigoyen Hola Jorge! En primer lugar, gracias por tu comentario. Sobre lo que estamos de acuerdo es ocioso aumentar algo, pero en cuanto a lo que dices acerca de que para mí tener un largo proceso de aprendizaje es un demèrito, creo que has entendido mal. Para mì “el viaje”, el proceso de un poeta hacia la madurez puede ser interesantìsimo en algunos casos (como el de Cisneros de David a Canto Ceremonial, por ejemplo), pero en otros, como en el de Paolo, no despierta el màs mìnimo interès, al menos hasta su tercer libro, pues no es percibible en esos libros que se emprenda una ruta hacia algo: como ya dije, todos son ejercicios y escarceos retòricos sin motivos ni alcances. Ni Cansancio ni Mundo Arcano son pruebas de una evolucion hacia algun lado: son tanteos hacia lo correcto, ni siquiera hacia tentar una madurez, un camino expresivo propio. Para citar el caso de Cisneros, David y Comentarios Reales son libros vàlidos porque, mas alla de sus meritos y demèritos, uno percibe en ellos un trabajo, un work in progress hacia una voz que se consolidarìa màs adelante.
      Ah, y un abrazo. Espero que nos veamos pronto.
      Hace 2 segundos

  2. Nacho Vidal

    Señores
    Esta reseña deja varios puntos a discutir.
    Pero más importante que estos es la publicación, una risible intención de Obras Completas. Eso lo puedo entender en poetas más trajinados y saludados por sus alcances y limitaciones, como Domingo de Ramos, Roger Santiváñez y hasta Miguel Ildefonso. Pero ¿Paolo de Lima? Cada uno de sus libros es un ejemplo de que este señor no es un buen poeta, tampoco malo, sino sencillamente lo siguiente: NO ES POETA.
    Y para terminar: ¿Es cierto que Eloy Jáuregui bautizó a Juan Paolo Gómez Fernández como Paolo de Lima?
    Saludos
    Nacho Vidal

  3. Jorge Frisancho

    A este Nacho Vidal, me parece, le falta su belladona, planta que según los antiguos servía para alejar los pensamientos tristes. Me pregunto, ¿quién lo ha nombrado comisario o cancerbero del título de poeta, que confiere o rehúsa a placer? Que a él no le gusten los versos de Paolo de Lima, o los de José Carlos Yrigoyen, o los míos, es una cosa. Otra, que merecería mayor explicación, es adjudicar de esa manera membretes y categorías. ¿O será que poetas son sólo los que aprueba él?

    Víctor: José Carlos no ataca, sino que comenta. Por lo tanto, yo no defiendo. Simplemente, discrepo. Y no discrepo de lo que dice sino de algo que no llega a decir: los criterios de valoración y de lectura con los que se debe aproximar uno a un libro como este. Por lo demás, qué penoso hábito peruano el de suponer que todo juicio deriva ya sea del amiguismo o de la enemistad, y que nadie piensa por su cuenta. No sé de dónde sacas que yo “defiendo lo indefendible” porque soy amigo de alguien. Finalmente, no entiendo qué tiene que ver Thays con todo esto, ni por qué crees que había que aprender algo ahí. No tiene nada que ver, y no hay ninguna lección en esa lamentable payasada.

  4. LuchinG

    Más bien Nacho podría explicarnos qué es lo que él entiende por “poeta” y por qué cree que De lima no es uno.

  5. Nacho Vidal

    Si me falta belladona, a este Frisancho le falta objetividad porque queda como un apologeta de la mediocridad. No me considero comisario de nada, me pueden gustar los versos de Yrigoyen, mas no los suyos, menos los de Gómez, pero soy un lector lo suficientemente atento como para darme cuenta de que toda la poesía de Gómez no tiene al menos un solo verso de consideración y eso lo sabemos más de uno. Si este Frisancho confunde amistad con objetividad, no es mi problema.
    Saludos
    N. V.

  6. Vìctor

    mezclar a de Lima con Yrigoyen es una ofensa, por lo menos. Se le recomienda al poeta Frisancho que coordine bien sus acciones con Faverón, Thays y acaso el profeta Stuffador, si no, seguirá causando mala impresión a los críos de la generación posdosmil.

    • Jorge Frisancho

      Curioso caso el del Víctor que primero dice que uno “defiende lo indefendible” por amiguismo, y luego recomienda que coordine con tal o cual. ¿En qué quedamos? Igual le digo que yo ni opino por amiguismo ni coordino con nadie, sino que digo lo que pienso y espero que se me escuche así. Y que haría Víctor bien en hacer lo propio alguna vez, en lugar de dar consejos que no vienen al caso. De cualquier modo, gracias por la recomendación, pero no gracias. Si me interesara la impresión que le causo a él o a otros críos, no andaría hacendo comentarios en blogs, que siempre hay quien los lee al revés y se pone a despotricar.

  7. Víctor

    Frisancho, te respondo luego de días de playa y alejado de estas cosas mundanas demasiado mundana (y arcanas). Creo que bien harías en ofrecer los argumentos mediante los cuales tú y dos personas más (y absolutamente nadie más) se empeñan en darle el estatus de poeta a alguien solo porque publica poemarios empecinandamente, que es lo mismo que darle el estatus de chef a un cocinero sudoroso, sucio al que se le quema el agua.

    Solo una cosa te digo antes de jalar mi sillón más cómodo y esperar esos argumentos: nunca ha pasado en la historia que un grupo de críticos hayan “creado” a un poeta a punta de elogios y sesudas reseñas.

    El verdadero lector de poesía es un cisne negro (Borges) que no perdona casi nada. Lamentablemente para el profesor de Lima y sus amigos.

  8. Dado

    Así es, Víctor. O, dicho de una manera más figurativa: si no camina como pato y no hace como pato, NO ES UN JODIDO PATO.

    Paolo de Lima no es un poeta porque incluirlo al lado de los que sí lo son desfigura la categoría hasta lo irreconocible.

    ¿Tanto cuesta entender algo así de elemental?

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