Deliremos juntos

Foto: Caretas.

Luego del recuento de fin de año Fernando Ampuero nos comunicó, con una broma, su decepción. Y como aquí creemos que el principal blanco del blog debemos ser nosotros mismos, decidimos entrevistarlo. El primer contacto se realizó mediante un correo electrónico, por lo que el autor de El Peruano Imperfecto prefirió responder las preguntas por ese medio. Debido a su extensión, y con el fin de mantener intacto su valor documental, preferimos renunciar a las repreguntas. También hubo un tema de tiempo: decenas de correos mediante, y un mes después, alcanzamos un estadio que, debido a un viaje del entrevistado, amenazaba con seguir extendiéndose. Que no se interprete, entonces, el silencio como acuerdo. Solo una cosa más: con esta entrevista iniciamos un ciclo. Disfruten.

¿Qué opinas de la crítica literaria en general?
Yo suelo decir que las críticas son mi droga favorita. Las críticas me elevan a una exaltada felicidad o me hunden en el más tenebroso desengaño, aunque a veces, claro, cuando me dan una droga bamba y teñida de animadversión personal, me fastidia. Pero no me imagino un mundo sin críticas, sería muy tedioso. En cuanto a las reseñas periodísticas, una reseña correcta, sea cual fuere su tono o intención, revela siempre interés y otorga importancia a un texto. Si son críticas elogiosas, me estimulan y ayudan a vivir; si son desfavorables, me hacen reflexionar; si son antojadizas y envenenadas, me apenan o me hacen sonreír. Un autor, en todo caso, nunca debe olvidar que es imposible contentar a todos los públicos. Y tampoco debería olvidar que hay individuos de muy mala leche. Mira nomás cómo han tratado a Vargas Llosa, antes y después de que le dieran el Nobel. Escritorzuelos como Dante Castro, y otros individuos que no le han ganado a nadie, han despotricado de su obra con adjetivos inmisericordes… ¿Qué reflexiones me suscitan semejantes críticas? Creo que, entre nuestros escritores, mucha gente está interesada en el pleito y no en la literatura, y la causa de esa actitud es que no se sienten lo suficientemente reconocidos. Buscan pleito para obtener visibilidad. Más claro: la literatura peruana es una herida abierta. Y por ahí, tú lo sabes bien, empezó el lío aquel entre andinos y criollos, un sainete que iniciaron los andinos al reclamar más cobertura mediática. Los criollos, aclarémoslo de una vez, son una minoría, pero tienen sus lectores. Y esta situación no les gusta. Tildan nuestros libros de deleznables y nos descalifican como personas. Sin embargo, curiosamente, quisieran estar en nuestros zapatos. Nos atacan como si fuéramos la cultura oficial, sin darse cuenta de que no lo somos. Además, no existe la cultura oficial. ¿Qué es la cultura oficial? ¿Algunos cojudos solemnes de la Academia? ¿Una foto conversada en la Casa de la Literatura? ¿A quién le importa eso? Ya es hora de que entiendan que todo escritor en el Perú, venga de donde venga, es tan marginado como cualquiera.

Me sorprende la facilidad con la que asumes la etiqueta de criollo, pues pensaba que renegarías del corsé.  No me queda claro tampoco lo de la cobertura y los lectores: ¿cuántas ediciones ha vendido Osvaldo Reynoso, en 50 años, de Los Inocentes? ¿La violencia del tiempo, de Miguel Gutiérrez, no fue elegida como una de las novelas de la década por la revista Debate, de Apoyo (difícilmente un medio “andino”)? Mi impresión es que ese debate no respondió a una necesidad de reconocimiento, como tú dices, sino que es consecuencia del declive del canon comercial. No hay ahora, pues, ni Academia ni mercado, y a falta de mejor lugar la polémica descendió a lo primario: la casilla étnica.
No hay que tomar tan en serio estas tonterías. Lo importante es la literatura, no la vida literaria, y menos aun las encuestas: son fotografías para el olvido. En cuanto a la etiqueta de criollo que mencionas, me importa un bledo. Supongo que mis encrespados detractores quieren catalogarme como un blanco limeño, lo cual, a mi modo de ver, yo no lo siento peyorativo, dado que soy un mestizo, un peruano de origen indio y español, como la mayoría de los peruanos, con la diferencia de que tengo la piel clara. Nuestra nación es producto de una sociedad colonial, quiéranlo o no, y mi origen familiar criollo está ennoblecido por las guerras de independencia. Naturalmente, el término criollo me parece obsoleto. Más apropiado sería decir que soy un escritor limeño que ama al Perú, a pesar de todo.  Así de sencillo. Y me sorprende, de otro lado, que no recuerdes la causa principal de la polémica, pues ésta se halla ampliamente registrada en Internet. Los andinos, y sus oportunistas ayayeros, nos acusaron de mafiosos, alegando que manejábamos los medios, lo cual era falso,  y reclamaron mayor cobertura periodística. Ahora, cinco años después, ya no la reclaman, porque tienen gran cobertura (y siempre la tuvieron, en realidad), así como amiguetes en buena parte de los medios, pero igual nos atacan, porque al parecer esto no les sirve de mucho. Ignoro qué los tiene tan insatisfechos… ¿Nuestra existencia? ¿El hecho de que sigamos publicando nuevas obras? Recuerda que hace apenas tres semanas un crítico pedía un desagravio para Miguel  Gutiérrez. ¿Quién lo había ofendido? Nadie. Parecería que lo que les gusta es lloriquear. No les basta la cobertura, ni los “homenajes”.  ¿O acaso Reynoso y Gutiérrez están deseando disfrazarse también de Aladinos en las playas de Asia?

¿Cuáles crees que han sido las consecuencias de este debate?
Se ha pasado de un problema de vanidad herida, que ocasionó inicialmente el lío de los llamados escritores andinos, a un problema de racismo y clasismo. No soportan a los limeños. Se odia a un grupo de escritores por consigna, hagan lo que hagan. La fórmula es bastante vieja: elogian a un escritor para joder a otro. En eso estamos. Y además, para colmo, aderezan la situación con una pugna absurda: pretenden oponer a Arguedas contra Vargas Llosa. ¿Por qué? Antes que oponerlos, deberían complementarlos. El Perú literario es la suma de uno y otro. Pero no, no lo aceptan, pues buena parte de los escritores andinos ha hecho de Arguedas una religión. Me parece que exageran. Arguedas, a mi juicio, tiene un par de libros buenos y otros muy menores. Vargas Llosa, en cambio, es un autor con una calidad y un peso universal indiscutible.

¿La prensa cultural peruana es un páramo porque no existe, porque la que existe es irrelevante o porque es simplemente mala en conjunto?
Es un desierto porque, como cualquiera sabe, los propietarios de los diarios peruanos no dan cabida a la cultura, a excepción de La República, que al menos tiene una página cultural diaria. Si la cultura cuenta con poco espacio, nadie puede desarrollar un tema con cierta profundidad. Las reseñas son brevísimas. El mundo del espectáculo, la frivolidad y la gastronomía han ocupado todo el espacio que había antes.

En muchos países se critica al reseñismo por haber reemplazado a la crítica. Aquí los autores piden a gritos reseñismo, porque en el mejor de los casos lo único que consiguen es difusión. ¿Qué piensas?
No tengo nada contra las reseñas. Creo que debería haber por igual reseñas y críticas. Pero éstas no son el único mecanismo de difusión. Un autor debe ayudar a su editor a vender el libro, dado que hay un compromiso entre ambos, y si no consigue  reseñas puede dar entrevistas, poner afiches o utilizar el Facebook.

¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto como editor de Somos y El Dominical?
Muy buena. Pero era otra época de El Comercio, cuando había periodistas decentes y no fenicios de quinta fila. Yo dirigí Somos por siete años, en el período de Alejo Miró Quesada y Bernardo Roca Rey, y tanto la cuota de arte y de cultura en general no se hacía extrañar. Esa revista fue un éxito y demostró que poner un poco de cultura en una revista no espanta a los lectores. Todo lo contrario. Y en el caso de El Dominical, cuya razón de ser no ha sido otra que la de dedicarse a la actualidad cultural, me ocupé en reforzar ese concepto, cosa que hoy no se hace, o bien solo se hace  de manera esporádica. No duré en ese cargo todo el tiempo que hubiera deseado porque, como sabes bien, yo dirigía de forma simultánea la unidad de investigación del diario y acabé despedido a causa de la investigación de los Petroaudios.

¿Qué se siente estar al otro lado ahora que, como dices, se te ha impuesto la “muerte civil” en El Comercio?
No siento nada: descanso en paz, como corresponde, pues estoy pagando el precio de haber hecho un periodismo ético. El Comercio de hoy, el que dirige el ala más reaccionaria de sus accionistas, tomó como represalia ignorar mi obra literaria, cosa que viene haciendo desde hace tres años, aunque en algunos casos, me imagino, habrá también autocensura y mariconada. No se publica una línea sobre mis libros. Todos saben que el anterior editor de Somos, Oscar Malca, fue despedido por publicar una fotografía mía. Pero esto, en fin, me importa muy poco. Los libros caminan solos, la mejor prensa es el boca a boca, y las reseñas y las críticas no solo las hacen las personas dedicadas por oficio a ello. El primer crítico siempre es el lector.

¿Sientes que en el caso peruano los medios digitales han contribuido a degradar el debate cultural o, en su defecto, crees que algunos han logrado contrarrestar la decadencia de la prensa cultural impresa?
Los medios digitales son una alternativa muy buena, primero porque existen (y esto ya es bastante), y segundo porque es una herramienta de gente joven. Lamentablemente muchos se dedican a la escatología, las vendettas y el prolijo ninguneo, porque no todo es “democracia” en el macrocosmos digital: también hay fascismo y desinformación. Y entonces, si se cae en un mal circuito, no solo se degrada el debate cultural, sino la vida. Basta ver lo que pasa a nuestro alrededor.  El país se ha convertido en un torbellino de politiquería barata, rencillas menores e insultos de idiotas por el Twitter. Ahora bien, el problema  de tener un blog diario es que te convierte en un polígrafo desbocado. Quienes lo escriben no se dan a sí mismos el tiempo necesario de reflexión. No estoy hablando del clisé de “respetar la opinión ajena”. Yo no respeto opiniones endebles; yo solo coincido con unas opiniones y discrepo de otras. Estoy hablando de madurar ideas.

¿Qué blogs lees? ¿Cuáles, como el nuestro, te han decepcionado?
¡Por favor! Ustedes no me han decepcionado, porque nunca despertaron en mí ilusiones de ningún tipo. Su juego es asunto conocido, ¿no?  Y respecto al otro punto, los blogs, no los leo a menudo, a excepción de Moleskine Literario, que es un informativo cultural estupendo. Pero tengo una aplicación en Google por la que cada vez que aparece mi nombre mencionado, para bien o para mal, me trasladan el contenido a mi e-mail. Lástima que esa aplicación no elimine el comentario adverso y me envíe solo el favorable. Viviría como en ese infierno de “La isla feliz” de Huxley.

¿A qué críticos peruanos en ejercicio –de cualquier medio- lees?
Leo a todos los que hay, o a todos los que tengo acceso, que son poquísimos. Tenemos críticos muy buenos: Julio Ortega, José Miguel Oviedo y Gustavo Faverón son los más destacados, pero también son fundamentales los ensayos críticos de Luis Loayza, Mario Vargas Llosa y Abelardo Oquendo. Asimismo hay críticos interesantes de poesía como Mario Montalbetti, aunque no siempre entiendo lo que trata de decir, tal vez por mi culpa. Oquendo, que dirige con Mirko Lauer la buena revista Hueso Húmero, es un reseñista ocasional y muy certero. Iván Thays es tanto crítico como escritor y animador cultural. González Vigil, Javier Ágreda y Enrique Sánchez Hernani tienen la virtud de ser constantes. No puedo enumerarlos a todos, pues la mayoría de críticos son aves de paso. Ahora leo por Internet los suplementos culturales de los periódicos extranjeros. Y cuando salgo fuera del país, bueno, me avergüenza decir que no existe en el Perú un suplemento cultural. En esto hemos retrocedido mucho.

Por el recuento del año hemos recibido amenazas de agresión física, amigos eliminados del Facebook e insultos por doquier, además de una carta tuya en duros términos. Y, sin embargo, en el recuento no hay un solo insulto o descalificación personal, solo comentarios valorativos sobre las obras. ¿Crees que nos hemos acostumbrado a no aceptar críticas?
¿Duros términos? No sé de qué hablas. Yo te escribí un correo a ti, Jerónimo, porque  tú y yo nos hemos conocido personalmente, trabajamos juntos por un tiempo y, en ese tren, decidimos olvidar antiguos desaguisados.  Mi carta, de otro lado, tenía dos líneas, era una broma amistosa y te “agradecía” el presente navideño: la lista de libros del 2011 donde ustedes me mandaban a parir. Nada más… Asimismo, te recuerdo que yo no he pedido esta entrevista. Tú me la pediste y yo acepté. ¿Me arriesgué a caer en una especie de trampa? Indudablemente, y no tengo problemas con eso. Sé bien que tras publicar la entrevista en el blog Nosotros Matamos Menos vendrán enseguida los comentarios de los maníacos-depresivos, personas desconocidas y anónimos que se regodean en el retaceo y los insultos. En suma, todos felices, en particular aquellos que se autodenominan matones literarios. Me alegro por ustedes… Además, Jerónimo, la crítica que se ha publicado en tu blog la considero tendenciosa. Ustedes, en la polémica andinos-criollos, defendieron rabiosamente a los andinos. Tendencioso también fue el ingenuo maniqueísmo en el preámbulo de su lista de libros, en el que vuelven a polarizar nuestra narrativa. ¿Qué podía esperarme? Solo diré, para terminar, que hay otra lista de los libros del 2011 que favorece a mi reciente novela, El Peruano Imperfecto; por ejemplo, la del blog que escribe Julio Ortega (http://www.elboomeran.com/blog/483/blog-de-julio-ortega). Y que fuera de eso (lo digo sin jactancia) me favorecen los lectores. No es mucho, pero es algo, pues en menos de tres meses El Peruano Imperfecto ha sido reimpreso, cosa infrecuente en estos tiempos, sobre todo cuando a un libro, como es mi caso, lo piratean masivamente desde la primera semana de su aparición.

¿Se cultivan los rencores? ¿Qué piensas de tu novela El Enano ahora, a la distancia?
No cultivo rencores. Prefiero las hortensias. Ahora bien, si alguien me sigue dando la lata, le voy a contestar, a la larga o a la corta. Si se calma, también me calmo yo. Aunque parezca gracioso decirlo, no me interesa sostener polémicas. Pero no siempre puedo evitarlo. El Enano fue una respuesta a una infinidad de insultos y abusos de un hombre con relativo talento, pero muy mala persona. Ese libro me robó la mitad de un verano: lo escribí en la playa en cosa de dos meses. Por cada página que escribía, salía unos quince minutos a nadar. Luego, más fresco, le daba nuevamente a las teclas. Si en un día avanzaba ocho páginas, eran ocho zambullidas. Cuando estaba en el mar compartía el tiempo con mi novia, Soledad, con quien en esos días pasábamos juntos nuestro primer verano. Yo, muy apenado, pedía disculpas por ser un enamorado tan aburrido. Recuerdo que le decía: “Tengo que terminar este libro y luego tomaré unas vacaciones de escritura de varios meses”. En las noches, eso sí, la llevaba a cenar a los restaurancitos de Punta Hermosa y me reía a carcajadas contándole lo que ese día había escrito. Ella también reía, pero es más sensata que yo y me sugirió que debía eliminar algunas anécdotas excesivas. Le hice caso. También le hice caso cuando me dijo que no era necesario escribir una segunda parte de El Enano, porque con los escándalos del caso Fernando Zevallos y el caso Bavaria yo decía que había mucha tela por cortar.

¿Qué piensas de los enemigos literarios?
Son individuos que hacen interesante la vida, siempre y cuando sean personas inteligentes y con sentido del humor. Lo peor que nos puede pasar es que se  aparezcan enemigos tontos, ya que muchos de quienes nos odian se vanaglorian de su espontaneidad. De suceder algo así,  la única alternativa es ignorarlos. Sin embargo, hay algo más terrible aún: no tener lo uno ni lo otro.  Oscar Wilde, con la agudeza lacerante que lo distinguía, decía sobre Sir Bernard Shaw: “No tiene ningún enemigo en este mundo, y ninguno de sus amigos lo quiere”. Qué espanto. Me hace pensar en algunos escribas infelices que conozco bien, aunque ellos crean que pueden engañarme. (Jerónimo Pimentel)

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49 comments

  1. LuchinG

    Aprovecho la mención a la gastromonía para preguntar si alguien entiende qué hace Gastón Acurio en el jurado del mil palabras.

  2. luchino

    El peruano y la peruana más imperfectos son Diego García Sayán y Susana Villarán, rima de campana talántalán, y ambos son patísimas porque Dios los cría y ellos se juntan como reza la sabiduría popular. Tú también, Matamosmenos, eres un peruano imperfecto y por supuesto Fernando Ampuero no se queda atrás, por más que se haya leído con improductiva ensoñación la peripecia vital de su tocayo Fernando Osorio en Camino de Perfección, de Pío Baroja. Yo también soy imperfecto pero, de puro pajero, me creo pluscuamperfecto con lo cual me parezco a todo el mundo. Hay quienes en lugar de ser perfectos se conforman con ser prefectos, Javier Diez Canseco verbigracia. Omar Chehade, que sabe que no es perfecto y a quien la rima no le interesa, no se conforma con ser prefecto y lo que quiere es ser presidente como declaró con la mayor concha durante su efímera “gloriole”. No veo claro quién es más imperfecto, si Ollanta o Nadine, pero sí me parece ver claro que va para él o para ella en 2016 ese sueño inalcanzable para Chehade.

  3. Jorge Frisancho

    Como dije en el post anterior: A mí lo que me llama la atención es la idea de que “todo escritor peruano, venga de donde venga, es tan marginado como cualquiera”. Una cosa es decir que la literatura es un oficio ingrato, duro, y que debe hacerse a contracorriente en cualquier circunstancia en un pais como el nuestro, y otra cosa, muy distinta, es hacerse el ciego a los propios privilegios de clase y de filiación y a las circunstancias mucho más difíciles en las que otras personas están obligadas a vivir sus vidas y a hacer su chamba. Eso es negar las realidades concretas de la vida peruana, más allá de que uno sea escritor (o escritorzuelo). E invalida en buena cuenta cualquier otra cosa que una persona así diga con respecto a su posición o la de otros en el espacio literario. Y hasta diría yo que invalida su literatura, porque sí estás mirando la realidad con espejuelos tan deformantes, ¿qué puedes escribir que valga la pena?

  4. Maricris

    “Y hasta diría yo que invalida su literatura, porque sí estás mirando la realidad con espejuelos tan deformantes, ¿qué puedes escribir que valga la pena?”

    El odio siempre será exagerado, por favor.

  5. osvaldo

    A mí lo que me llama la atención es la foto de ampuero, cuyo concepto se habrá encargado a algún creativo de nuestro medio: ampuero con chullo, en la playa, y atrás, no tan cerca para no opacarlo, hay dos nenas, morocha una y blonda la otra

    “Estoy hablando de madurar ideas.”

  6. LuchinG

    “otra cosa, muy distinta, es hacerse el ciego a los propios privilegios de clase y de filiación y a las circunstancias mucho más difíciles en las que otras personas están obligadas a vivir sus vidas y a hacer su chamba.”

    Cierto, pero eso no tiene que ver con la literatura. Si alguien se saca la tinka (o nace en la clase alta) y puede darse el lujo de hacerse un publireportaje en una revista, conseguirse un montón de chupamedias e imprimirse y distribuir 10,000 ejemplares en todas las librerías de Lima, lo único que ese pata hace es masajearse el ego, no conseguirse un lugar en la literatura.

    Ahora, con eso no quiero decir que no hay que criticar a alguien que haga lo que he descrito arriba. Es divertido y necesario, pero no está en juego el futuro de la literatura.

    • matamosmenos

      Es un error pensar que la literatura y la vida son instancias separadas, distintas e incontaminadas una de la otra. Tabarovsky adjudica ese error de visión a una mala interpretación del legado de Flaubert.

  7. Andrés

    Es una lástima no ver repreguntas. ¡La sangre que hubiera corrido! ¡El ridículo en el que hubiera quedado este escritor por su vanidad y por sus odios! Decir que Arguedas está sobrevalorado ya es demasiado Ampuero.

  8. Bruno Ysla Heredia

    En apariencia y a grandes rasgos la entrevista no dice nada novedoso pero está como para hacerle encabezados y de allí ver si efectivamente no hay nada nuevo bajo la pelada de Ampuero, digo, bajo el sol; por ahora comento lo que señaló Yrigoyen en el feisbus, aquello que dice Ampuero de que Arguedas es escritor de sólo 2 libros; para empezar, Ampuero se contradice, primero dice: “Antes que oponerlos, [a Arguedas y Vargas Llosa] deberían complementarlos. El Perú literario es la suma de uno y otro” pero luego suelta eso de: “Arguedas, a mi juicio, tiene un par de libros buenos y otros muy menores. Vargas Llosa, en cambio, es un autor con una calidad y un peso universal indiscutible”. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿no decía que no había que oponer? Ese es uno de los principales problemas de las argollas, en una se quejan de lo que se hace en la otra pero para hacerlo deben hacer lo mismo que se critica. Pero, volviendo a lo que dice Ampuero, ya lo ha dicho él, Arguedas y Vargas Llosa son complementarios, así que no necesito menospreciar a uno para alabar al otro; en todo caso, ¿qué hay con la cantidad? Juan Rulfo sólo hizo un par de libros y eso no lo hace menor o Harper Lee sólo publicó “Matar a un ruiseñor” y con eso le bastó.

    saludos

  9. Goyo

    La literatura y la vida no son instancias separadas, pero que un escritor goce de prerrogativas preestablecidas por el sistema centralista no significa que sea mafioso: las condiciones están dadas desde los contratos sociales que fundaron la patria. ¿Qué es lo que debe de hacer un escritor peruano blanco, de clase alta y de apellido compuesto (que no hay y Ampuero no es ni remotamente)? ¿Renegar de su clase y negarse a publicar en Alfaguara? ¿Chupar en Quilca y tomarse fotos con los poetas del asfalto? A veces parece que ustedes, los críticos culturales o afines, tuvieran muy claro el decálogo de conducta de los escritores. Y eso, amigos, es limitante.

  10. Andrés Piñeiro

    Hacia fines de los ochenta y principios de los noventa Fernando Ampuero tuvo un par de programas interesantes. En uno de ellos, recuerdo, entrevistó a Borges. También anunció una entrevista a Martín Adán. Sin embargo, solo apareció la imagen de un anciano en camilla siendo llevado a un hospital local. El hecho despertó la indignación de Leopoldo Chiappo, Estuardo Núñez, entre otros intelectuales de prestigio. No sé si Ampuero se disculpó odio alguna explicación por anunciar una entrevista al maestro Adán y mostrarnos a un anciano ofendido ante las cámaras. Me gustaría saber. Gracias.

  11. Goyo

    Lo que tú quieras. Pero haces de una herencia cultural injusta una responsabilidad individual que no existe. A menos, claro, que la consigna sea ser un renegado. Entonces sí, a algunos escritores les falta pasta para renegar del mundo y a otros les sobra. Y ya sabemos en cuál de esos grupos está la gente de NMM.

  12. Merolocoflaco

    La verdad es que los andinos no se quejan por no ser tomados por grandes escritores, sino porque los criollos, siendo malos escritores, sean tomados por mejores que los andinos.

    “Ser tomado por”, por otro lado, debería ser lo de menos. Falocentrismo, logocentrismo, centralismo, etc. al margen, los escritores deben seguir escribiendo y los editores vendiendo. Así que este duelo debería ser más entre editores que entre escritores.

    Recuerdo que Jerónimo Pimentel se opuso a un Premio Nacional de Poesía con un argumento del tipo “el encanto de la poesía es, precisamente, ser un arte un poco al margen, sin la necesidad de reconocimientos ni de sujeciones al éxito comercial”. Lo estoy citando mal, seguro. Pero me parece que la idea puede aplicarse, en cierto sentido, a este caso. ¿No pueden asumir su oficio sin preocuparse tanto de los premios, las luces, las cámaras y la acción?

    Porque, después de todo, ese ese el problema, ¿no? Al menos yo no he leído ni de andinos ni de criollos, ni de comprometidos ni de puros algún texto elaborado que exprese los fundamentos y desarrollo de su ideología, de su estética, de su poética. Solo se gritan y escriben artículos anémicos que le suman más a la payasada que al debate. En eso están de acuerdo casi todos los lectores imparciales. Y el hecho en sí, el hecho de que el rigor de nuestros escritores esté por los suelos, es el verdadero problema y da para llorar por todas las sangres. Todas.

  13. Merolocoflaco

    Literalmente:

    “¿no es parte de su atractivo, y aquí hablo ya solo de poesía, la distancia respecto al mercado, su coexistencia al margen de, ese tono impoluto que cobra por no responder a las reglas capitalistas (por tiraje y ventas difícilmente la poesía es un producto, a lo más, una artesanía)?”

    ¿Por qué hablar ya solo de poesía en este caso?, ¿por qué la narrativa no puede coexistir al margen de (sic)?

    ¿Acaso solo los poetas pueden malinterpretar a Flaubert?

  14. luchino

    1) Yo también me sumo más a la payasada que al debate, Merolocoflaco, y lo hago siempre que, como ahora, el debate pretende tener raíces valederas cuando en realidad no las tiene (sí tiene raíces pero en nada valederas para una bien entendida república de las letras).
    Sobre eso de que “La verdad es que los andinos no se quejan por no ser tomados por grandes escritores sino porque los criollos, siendo malos escritores, sean tomados por mejores que los andinos”, yo, imitando al notable divagador caviar y sicoanalista Jorge Bruce, aseguro que la única verdad que esa frase encierra es que tanto a los andinos como a los criollos les gusta el trago (el arte de Bruce consiste en eso: en transformar un punto neutral en una línea abogadil de lo que él lleva a priori en la testa; por ejemplo, “todo opositor a la gestión municipal de la tía Susy es un machista”. ¡Juro por la beca Guggenheim que esto lo “dedujo” Bruce hace poco).
    2) ¿Quién es el “friki” aquí, con esa vaina del “feisbus”?, ¿Ysla o Yrigoyen?

  15. Jorge Frisancho

    Goyo: un escritor peruano blanco, de clase alta (que Ampuero sí lo es, y yo también aunque ahora no tenga un cobre) debe dejarse de decir que es tan discriminado como cualquiera, porque eso no sólo no es cierto, sino que además niega datos y realidades fundamentales de la sociedad peruana, cosa bastante seria cuando hablamos del ejercicio de la literatura (uno puede querer escribir sobre cualquier tema e ignorar por completo la información sociológica o política en su escritura, eso es perfectamente válido, pero no puede reclamar para sí una posición en el espacio social que no le corresponde).

    Maricris: Odio, ninguno. Pareces creer que cualquier idea sobre la literatura expresada con firmeza sólo puede provenir de animadversiones o afinidades personales, y en mi caso no es así. Por ejemplo, el que conozca a Fernando Ampuero y lo aprecie no me exime de formular una opinión sobre su literatura o sobre sus declaraciones en esta entrevista. Creer que la amistad o el contacto personal o laboral debería eximir a nadie de formar o expresar opiniones es, precisamente, ser argollero. Y los argolleros son una lacra en la vida literaria peruana.

    LuchinG: Todo depende de lo que quieres decir cuando dices “no tiene nada que ver con la literatura”. Si de lo que estás hablando es de valores estrictamente estéticos, pues puede que tengas razón. Pero esos valores no existen sin anclajes concretos en modos de producción y distribución, sin un sistema dinámico que en parte importante es un mercado, y en el Perú ese sistema reproduce las deformaciones y las discriminaciones que marcan la sociedad en su conjunto. La verdad es que Fernando Ampuero no es “tan discriminado como cualquiera” y que eso sí tiene que ver con el sistema literario, donde él ocupa una posición de privilegio.

  16. Jorge Frisancho

    Merolocoflaco: el término “andinos” lo estás usando tú, no yo. A mí me parece uno de esos lugares comunes que estancan la discusión y no echan ninguna luz sobre lo que ocurre (ese río en cuyo medio confiesas encontrarte). Así que sobre eso no tengo nada que decirte.

    Sobre lo demás, ya que preguntas, te diré esto: el sistema literario no es un fantasma de ninguna clase. Es una serie de mecanismos materiales para la producción, distribución, consumo y evaluación de los productos discursivos que conforman una literatura. Y en esa medida, en sí mismo es neutral. No uso el término para demonizar a nada ni a nadie (no soy “antisistema” en ese sentido, ni pretendo parecerlo). Lo que digo es que en un país como el Perú, donde las exclusiones, la discriminación y las desigualdades sociales son marcas profundas de la historia y condiciones de la realidad, ese sistema reproduce aspectos jerárquicos de la vida social, y que reclamarse “tan discriminado como cualquiera” por ser escritor es hacerse el ciego a los propios privilegios, que son anteriores a la literatura y están anclados fuera de ella.

    ¿Cómo podría falsearse eso? Pues no lo se. Tal vez mirando la realidad peruana y descubriendo que no hay tal discriminación, exclusión y desigualdad, o mirando el mercado literario peruano y descubriendo que el acceso a él es perfectamente nivelado y determinado plenamente por consideraciones comerciales y/o estéticas. Yo veo que no es así. En todo caso, me parece que pretender “falsear” una opinión expresada en un blog es un cientifismo un poco absurdo, y una manera de cambiar el tema sin decir nada.

  17. LuchinG

    “¿Cómo podría falsearse eso?” “Tal vez mirando la realidad peruana y descubriendo que no hay tal discriminación, exclusión y desigualdad, o mirando el mercado literario peruano y descubriendo que el acceso a él es perfectamente nivelado y determinado plenamente por consideraciones comerciales y/o estéticas. Yo veo que no es así.”

    El experimento natural puede hacerse de otra forma: ¿Cuántos tenían un acceso privilegiado a la literatura en el siglo XIX y primera mitad del XX y continúan hoy dentro de la literatura debido a ese acceso privilegiado? A eso es a lo que yo me refería en mi comentario: nadie se acuerda de los bestsellers en inglés de la época de Joyce ni de las obras serias que dominaban la escena literaria en Francia en la época en que salió Madame Bobary.

  18. Jorge Frisancho

    Pues no era mi intención tratar de persuadir a nadie de que el Perú es un país marcado por desigualdades, discriminaciones y exclusiones, y que ello se reproduce a veces en sus instituciones y sus prácticas, incluidas las instituciones y prácticas literarias. O de que. en ese contexto, ser escritor no hace a nadie “tan discriminado como cualquiera”. Quien necesite ser persuadido de ello quizá sea, en realidad, impersuadible.

  19. JorgeC

    Luego de leer la entrevista a Ampuero, uno tiene la impresión de que él es un escritor “del margen” editado porque tiene mucho “talento”. Y eso, aparte de ser falso, es todo lo contrario. Diría que es exactamente lo contrario.

    También se tiene la impresión de que su malditismo cool está recontra manoseado. Aburre.

    Hubiera sido interesante, Jerónimo, varias repreguntas. Me quedó insuficiente el tema de los versus. También creo que esos juicios de valor que hiciste sobre El peruano imperfecto deberías haberlos comentado con Ampuero.

    • matamosmenos

      Sí, Jorge, pero no hubiera acabado nunca la entrevista. Y hay un valor documental intacto, no lo puedes negar. No sé a qué te refieres con los juicios de valor de El Peruano Imperfecto, la reseña es de Méndez, no mía.

      • JorgeC

        Uy, perdón. De acuerdo, pero me hubiere gustado escuchar a Ampuero defender su texto frente a las críticas de Méndez de las que, por lo demás, estoy de acuerdo.

        Bien por la sección de entrevistas; quién toca ahora? Sugiero a Carlos Calderón Fajardo.

  20. Bruno Ysla Heredia

    Tu problema, Luching, es el que tiene alguna gente con lo macro y lo micro; sólo ven lo macro pero no lo otro y resulta que es lo otro, lo micro, lo que se vive; alguien puede decir como tú “lo que importa es que mi obra será inmortal” pero eso no es lo que se vive; qué les importa ahora a los que fueron eclipsados por los bestsellers de su tiempo que sus obras sean reconocidas hoy, si están bien muertos.

    Sin embargo, a pesar de lo que digo, no creo que haya que ver sólo lo micro tampoco (es decir ese “de qué voy a vivir”) sino a ambos, acercarse y alejarse.

    Por lo demás, yo pienso que el contexto del debate que se llamó “criollos vs. andinos” ahora es otro, en ese sentido la discusión por viejos espacios me resulta ahora anacrónica, como discutir por nichos de cementerio; SIN EMBARGO, por lo que leo, aunque el contexto ahora es otro, el cambio sólo ha sido ese, la gente todavía piensa lo mismo

    saludos

  21. LuchinG

    Nadie duda de que hay gente que consigue ser publicada, comentada, leída, (que son aspiraciones legítimas) con mucha mayor facilidad que otra, y estoy seguro que en buena parte de los casos eso se debe a mayor influencia o dinero. Repito que es completamente legítimo señalar quiénes no se merecen la presencia que tienen. A lo que yo voy es a que, al final, de los mediocres no se va a acordar nadie.

    Además, si de lo que se trata es de señalar desigualdades, discriminaciones y exclusiones, las grandes ocurren a otro nivel. Los enemigos de la literatura no son el andino o el criollo, sino Bambarén y Coello.

  22. César Sánchez

    Ya que hablan de pruebas, me parece que las palabras de Arguedas sobre un debate que le da sentido a este son elocuentes.

    Exagera Ampuero cuando habla de resentimiento, como exageró Cortázar en su momento. Dijo Arguedas: “¿Cómo podría probar Cortázar que hay resentimiento y hasta agudizado contra García Márquez, Vargas Llosa y hasta él mismo en América Latina? La única “prueba” que ofrece es no solo insensata sino algo repudiable”.

    Y exagera Frisancho con eso de los sistemas opresores replicantes, como exageró Vargas Llosa en su momento. Dijo Arguedas: “Mario Vargas Llosa ha fundamentado muy claramente la razón de su preferencia, de su necesidad de vivir en Europa. Lo ha hecho con energía, aunque ha exagerado un poco -y digo esto teniendo en cuenta mi ya largo trabajo con residencia en el Perú-, ha exagerado en los terribles obstáculos que un escritor tiene que vencer en casi todos los países latinoamericanos para poder crear”.

    Cambian los nombres, son accidentes. El malentendido es el mismo, me parece.

    Es palabra de Arguedas y amén…

  23. LuchinG

    Bruno, no vi tu comentario. Lo que digo también se aplica al aquí y ahora. Si Ampuero es un mediocre, es un mediocre no sólo en el futuro sino también en este preciso intante, y no hay nada que una crítica favorable ni un disco de aplausos pueda hacer al respecto. Si lo que se quiere es señalar eso, no debe ser tan dificil: se comparan textos, se muestra la fallas en la trama, lo inverosimil de los personajes, etc. Pero rasgarse las vestiduras me parece inutil.

    (El resto de tu comentario creo que está respondido en mi anterio post).

  24. Bruno Ysla Heredia

    Luching, eres un idealista, crees que vives en un mundo perfecto donde las reglas lógicas se aplican tal cual; si así fuera, cuando Bayly se ganó el Herralde hubiera sido tan lo máximo como cuando Cueto se lo ganó ¿y fue así, no?

    saludos

    p.d. Y no pues, no fue así, bienvenido a la realidad, al mundo de la argolla, la argolla Fer, la argolla Goyo.

  25. Gab

    Luching: por favor, das vergüenza.

    Que alguien se deje de matar menos y mate un poco más, al menos a uno más: a Luching.

  26. LuchinG

    Bruno: y Marissa Tomei ganó el Óscar y sigue igual de mediocre. No importa cuántos locos deliremos juntos (wink! wink!), en el fondo los mediocres saben que son mediocres. El hecho mismo de pertenecer a una argolla es una confesión de parte.

  27. Bruno Ysla Heredia

    Hay muchas variables en juego, Luching, pero bueno, si tú vives en un mundo donde no importa que los diarios nos pongan portadas estúpidas todos los días porque total todos tenemos los mismos conocimientos para discernir que lo que dicen son estúpideces guiadas por sus intereses, o no importa que Marco Aurelio Denegri sólo juzgue las obras por puntos, acentos y comas porque absolutamente todos sabemos que la critica literaria es muchísimo más que eso (y no es eso, en realidad) y no importa que tal bloguero omita mencionar a ese otro porque todos ya lo hemos leído y sabemos que aunque sabe que ese otro dice algo importante no lo menciona porque se llevan pésimo. Sí, Luching, absolutamente todos sabemos que los gustos de Miguel Gutiérrez son sólo una tendencia y los gustos de Iván Thays también, y los de Ampuero y de Reinoso y Cueto y Reyes Tarazon y que no son LA tendencia y al final no importa porque las obras hablan por sí mismas y las que son mediocres se revelaran ante nuestros ojos porque la mediocridad se puede medir científicamente y es invariable siempre, además… si tú vives en un mundo así, bien por ti, felicidades.

    saludos

  28. LuchinG

    No, Bruno, yo vivo en un mundo en donde Bambarén y Coelho “son” literatura, “Esta no es una pelicula de…” es comedia, el método científico y la lógica se olvidan a los tres segundos de acabada la clase y los escritores de verdad se mentan la madre como si de ello dependiera la salvación del planeta.

    Mencionas a MAD. Por supuesto que es importante criticar a alguien que confunde la ortografía y la literatura en un canal del estado, a nivel nacional. Eso es muchísimo más importante que pelearse por las críticas mutuamente favorables que se hacen los integrantes de una argolla; críticas que sólo son leídas por los cuatro gatos que se interesan en literatura y no son fáciles de engañar.

    Dices que creo que la mediocridad se puede medir científicamente, pero lo que yo he dicho es que se puede demostrar, y no estoy safando el cuerpo, fíjate cómo razona Ágreda sobre “Un lugar llamado oreja de perro“, (finalista del Herralde, a propósito). Ágreda dice:

    “Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias –escritas en un lenguaje aparentemente sencillo pero bastante elaborado–”

    Un anónimo le responde:

    “Yo veo más bien un lenguaje desmañado, directo pero ineficiente, que ha sido corregido bastante pero que, a pesar de eso, no logra trasmitir nada.”

    Ágreda coincide con el anónimo, pero no se queda en la opinión, da pruebas:

    “Se nota que en algunos pasajes se han cambiado algunas palabras por otras más sonoras y prestigiosas, aunque no estén bien empleadas. Thays dice, por ejemplo: ‘El antónimo ideal de la memoria debe ser la imaginación, fantasear, hacer ficción. No la amnesia’. Pero ‘la memoria’ no puede tener antónimos, porque sólo las palabras tienes antónimos (significantes, no significados). Lo que Thays debió escribir es ‘Lo opuesto a la memoria debe ser la imaginación…’. Lo mismo le pasa con ‘pleonasmo’. Hay muchos errores de este tipo en la novela (…)”.

  29. Nacho Vidal

    Señores
    Ampuero me caía mal, no sé, muy pedante, excesivamente creído. Como escritor su Caremelo verde y Bicho raro me parecieron interesantes.
    Sin embargo, un día de sol, en febrero de 2007, tuve la oportunidad de almorzar con él en Trujillo. Ampuero se portó con una sensacional trucha frita en un restaurante de Huanchaco. Carajo, qué anfitrión, un narrador de anécdotas. Desde esa vez me cae bien.

    Nacho Vidal

  30. TATA INCHI

    SOBRE BOLAÑO:
    “El escritor chileno, transterrado primero a Barcelona y después a Blanes, no cejaría en su empeño de ser valorado como novelista. No lo logró plenamente hasta 1996, después de años de escribir y reescribir textos que acumulaba en carpetas y todo tipo de cuadernos, sin que lograra verlos publicados en España”.
    UN GRANDE. UN POETA. UN ESCRITOR. NO SE QUEJABA.

  31. Bruno Ysla Heredia

    “Creo que, entre nuestros escritores, mucha gente está interesada en el pleito y no en la literatura, y la causa de esa actitud es que no se sienten lo suficientemente reconocidos. Buscan pleito para obtener visibilidad” Parece que Ampuero andaba de pleito con Thays, porque primero fue Gutiérrez y ahora es con Rodríguez: “No he leído aun la novela de Gustavo Rodríguez, que acaba de aparecer, pero sin duda, de dejar una huella en la literatura peruana, no será por ser la primera en hablar del “boom” gastronómico peruano sino por méritos que, espero, puedan sostener una trama tan coyuntural e incluso frívola” http://blogs.elpais.com/vano-oficio/2012/02/la-tinta-humeda.html Y no sé a qué viene la mención allí de la “violencia política peruana” cuando Thays dijo hace poco que “Yo no soy un escritor vitalista, que escribe sobre microbuseros”, qué, ¿cree que la guerra terrorista fue un pleito entre las ánimas benditas del purgatorio?

    saludos

  32. Tijereta Infernal

    No me gustó el artículo de Thays. Empieza hablando de Gustavo Rodríguez y luego dice que no ha leído la novela y todo es una divagación no muy interesante.

    Peor que retrato hablado con salsa napolitana.

  33. fernando

    facebookGaston Acurio
    EL INGREDIENTE DEL DIA. El aji charapita. El mundo aun no lo conoce. Pronto lo hará. Por su aroma lleno de vida y de magia. Del amazonas al cielo. Por su picor endemoniado. De la selva su infierno. Pruebalo con pasión. Usalo con prudencia. Gozalo

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