Más información, menos periodismo (I)

Foto: antiprensa.pe

El Premio Nobel de Literatura 2010 no necesita que lo defiendan. Por eso –y porque no tengo claro el tema de los estudios citados– obviaré el argumento de los cambios cognitivos como consecuencia del uso de internet. Sorprende, sin embargo, que quienes más defienden la libertad irrestricta de opinar en la web le enrostren a MVLL su incapacidad para hablar sobre temas de neurología e internet. No sorprende tanto, en cambio, que parte de nuestra élite ilustrada se complazca a sí misma argumentando que, después de todo, la alta cultura siempre ha sido minoritaria y que la imprenta es solo un hipo en nuestra milenaria historia oral. Menospreciar por elitista a la cultura escrita en un país desarrollado, vaya y pase. Pero en una realidad con tan miserables niveles de comprensión de lectura (no es la cantidad ni la calidad de libros, sino cuánto se comprende) y un mundo letrado tan débil, es poco menos que reaccionario.  Porque si existe algún proceso pendiente de democratización en el país es precisamente el de la escuela pública, que pasa por el libro.

Pero internet representa otra amenaza, mucho más concreta y comprobable. Es la amenaza a un sistema de comunicación con editores, contrapesos y controles de calidad.

En esta primera entrega, vale la pena abordar ese gran mito que es la noción de periodismo ciudadano y su potencial democratizador. Es decir, la promesa de outsiders del sistema noticioso que reproducen la información relevante que los desprestigiados medios tradicionales no cubren.

Es cierto: la concentración de medios en grupos empresariales transnacionales ha concentrado también las agendas informativas. Pero los llamados nuevos medios no escapan necesariamente a las grandes tendencias. Veamos, por ejemplo, el caso peruano.

Los blogs y las redes sociales mantienen una cierta relación simbiótica con los medios tradicionales. Parasitaria, en muchos de los casos. De ida y vuelta, los contenidos van de las redes a la prensa y de la prensa a las redes. “Todos tenemos voz”, dicen los entusiastas de la mitología 2.0. Pero no todas las voces merecen ser escuchadas.  Además, sería imposible. Y es aquí donde la democracia directa se vuelve representativa. Porque cuando la sabiduría de las masas se hace escuchar, no se entiende nada. En el mar democratizante de internet, algunos son más iguales que otros. Debajo de las redes sociales virtuales, priman las redes sociales reales. Detrás de los hipervínculos, mandan los vínculos y las amistades. Los agregadores y rebotadores que están realmente conectados se encargan de repetir, citar, linkear y, a veces, generar los contenidos que creen relevantes. Y la prensa tradicional, finalmente, se encarga de legitimar y consagrar a quienes –ya alineados editorialmente- consideran relevante (cuando un periodista entrevista en vivo y dice “la gente en twitter se pregunta”, en realidad se refiere a una élite twittera, mayormente conformada por comunicadores y formadores de opinión). De forma simultánea, invisibilizan a los otros, que en no pocos casos son los verdaderos autores del destape o la noticia en cuestión. Finalmente, esos no-contactados por la prensa pueden aún aspirar a un escalafón de honor: hacer verdadero reporterismo ciudadano. Una escala menor en el ya bajo sueldo de los sufridos practicantes. Y una esperanzadora forma de alimentar el mito democrático de que todos son escuchados.

Por si fuera poco, las discusiones en redes sociales y blogs no suelen promover verdaderos debates. A los que discrepan se les ignora, censura o expulsa. Las campañas y causas virales se encargan de covencer a los ya convencidos, y la gran mayoría tiende a buscar información que ratifique sus opiniones antes que cuestionar sus prejuicios. El eterno plebiscito popular del “I like” se encarga de legitimar los argumentos ad populum. La libertad, eso sí, es innegable: uno pregunta lo que quiere y el otro responde lo que se le antoja.

Pero vale la pena abordar un caso concreto. Octubre del 2006. El affaire Federico Danton. El consenso en redes sociales y blogs sugiere que fue ahí donde los blogs llenaron el vacío de la prensa tradicional. Que la información alternativa no tenía por dónde salir, y que este episodio significó la partida de nacimiento de la blogósfera. Esto es parcialmente cierto. Yo mismo pensé que los blogs cubrían cierta demanda insatisfecha por los medios tradicionales, como se consignó en una  nota de Paola Ugaz para la revista Ideele. Pero el caché nunca miente: los grandes medios sí tocaron el tema. La misma noche de la denuncia de La Primera (¿existe algo más tradicional que un destape de César Hildebrandt?), Josefina Townsend y Jimena de la Quintana comentaron la noticia en Canal N. Días después, el semanario Caretas le dedicó una portadaOtro detalle: los blogs que más tocaron el caso fueron bitácoras creadas por periodistas.

Cosa curiosa: fue un blogger -en ese entonces ajeno a los medios- quien dijo que todo no era más que un chisme sin validez periodística.

Se sigue repitiendo la noción de que las mayores denuncias durante el segundo gobierno de Alan García fueron aireadas por los blogs y las redes sociales. Pero basta con mirar de cerca el caso Petroaudios, el escándalo más grande del quinquenio. Empezó con el periodista Fernando Rospigliosi, y llegó a nosotros a través de canal 4. A menos que se considere a Tomasio y Ponce Feijóo como periodistas ciudadanos, esto no es más que otra denuncia ventilada por los grandes medios. Pero, ¿y si lo fueran? ¿Y si, estirando los conceptos, Tomasio y Ponce Feijóo fueran los verdaderos “periodistas ciudadanos” en esta historia? (Carlos Cabanillas)

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14 comments

  1. roberto bustamante

    carlos, me pareció interesante tu entrada por el tema del periodismo. pero tengo varias preguntas allí.

    tú dices: “ese gran mito que es la noción de periodismo ciudadano y su potencial democratizador”. ¿mito desde dónde? ¿qué autores levantan el tema del periodismo ciudadano? ¿no es cosa de hablar solamente de periodismo?

    otro, tú dices “Se sigue repitiendo la noción de que las mayores denuncias durante el segundo gobierno de Alan García fueron aireadas por los blogs y las redes sociales”. ¿quiénes lo repiten? ¿dónde lo repiten?

    yo lo que veo es más y más periodismo. experiencias como las de idl-reporteros, la mula, ipys, como contrapeso al periodismo de viejo cuño. y sí, usan redes sociales, twitter, facebook, youtube, etc. para difundir su trabajo.

    también han habido fiascos (como los videoreporteros de el comercio).

    dejo para el final lo central. tú dices que internet “Es la amenaza a un sistema de comunicación con editores, contrapesos y controles de calidad”.

    asu, eso me dejó un poco boquiabierto. cómo un sistema de comunicación descentralizado, etc., etc., va a ser una amenaza a la comunicación con editores, contrapesos y controles de calidad.

    eso equivale: 1) a afirmar que la prensa siempre funcionó. lo cual no es cierto ni por asomo. que hayan tres o cuatro medios que sí tenían contrapesos y controles de calidad no es lo mismo a hablar de “sistema”.

    2) ¿tener más acceso a información no debería obligar, por el contrario, a ser todavía más metódicos con la información o que haya más competencia? todo lo que se ha avanzado con respecto al manejo de bases de datos y gis para el periodismo es una señal de ello. el problema está que el periodismo no hace uso de esos recursos y por ende se visibilizan mucho más los errores.

    en fin, da para seguirlo discutiendo cuando salga tu segunda parte.

    saludos.

    • matamosmenos

      Hola Roberto. A ver. Primero, el mito de que los ciudadanos sin una formación periodística (llamémoslos “periodistas ciudadanos”) llenaron un vacío de información relevante que los desprestigiados medios tradicionales nacionales no lograban colmar. ¿Quiénes manejan esa versión? Por ejemplo, algunos de los entrevistados en el video linkeado. ¿Por qué es un mito? Porque a) la gran mayoría de información disponible proviene de los propios medios b) la vasta cantidad de opiniones hace necesaria la aparición de agregadores que las “resuman” (por eso siempre se lee a una élite, nunca a “todos”) y c) esta élite de agregadores más hábiles y generadores de nueva información que llevan la noticia a las primeras planas suele estar conformada por periodistas ya formados. Aquí cito el affaire Federico Danton. Vayamos al archivo. Casi todos los protagonistas del caso Danton fueron periodistas de formación (y no me refiero a una formación necesariamente académica). El destape salió de la prensa tradicional y fue directo a la televisión y a los otros medios impresos, el mismo día. Y aquí está el detalle: el único blogger químicamente puro (ajeno a los medios y a la formación periodística) desestimó la noticia por considerarla superficial e irrelevante. En conclusión, el origen de la gran revolución de los blogs en el Perú -parafraseo del video- empieza con una falacia: la idea de que los bloggers llenaron el vacío informativo dejado por los periodistas tradicionales durante el affaire Danton. ¿Por qué es importante hablar de un caso de octubre del 2006? Porque también se aplica al caso Petroaudios, y a tantos otros. Hay que tener cuidado con la tentación de reescribir la historia a punta de versiones consensuadas e inteligencia colectiva en acción.

      Yo no coloco a ejemplos como idl-reporteros de perú o ciper de chile en el mismo saco de los bloggers. Porque ojo: a la cabeza de lamula hay una periodista de formación. Es eso -y no la herramienta- lo que marca la gran diferencia. Y sí: yo creo que el periodismo es un sistema con funciones y roles determinados. Por supuesto que el desprestigio de los medios es real y los ejemplos plausibles son pocos. Pero creo que el problema de los bloggers que claman libertad irrestricta aparece desde el saque. ¿Qué pasa cuando una sola persona es dueña de su medio, reportero, editor, productor, cajero y vendedor de publicidad online, todo a la vez? Que responda la sabiduría de las masas.

  2. roberto bustamante

    Hola Carlos. Me gusta el debate. Pero a ver, veamos lo que dices.

    1. Tú dices: “algunas de las personas que aparecen en ese video”. Allí hay tres personas. Una de ellas soy yo, por lo que sí creo que lo correcto y lo riguroso es que cada idea se atribuya a su autor. Y yo siempre he sido crítico del concepto de “periodismo ciudadano”, por lo que si se ha entendido mal la idea en el video o algo más, me gustaría aclararlo.

    No creo en el “periodismo ciudadano”. Creo en el periodismo a secas y que puede usar múltiples plataformas.

    Creo sí en esta idea de Pierre Levy de la inteligencia colectiva, en la capacidad que hay en las redes (en el sentido amplio) de usar, remezclar y crear conocimiento colectivo, como nunca antes. Pero, vamos, son cosas distintas. Eso no es periodismo, y creo que estamos de acuerdo allí.

    2. El peligro del “todo a la vez”. Allí comparto lo que muchos otros dicen, que las tecnologías de información pueden potenciar tus capacidades y también tus desgracias. Y sostengo lo que te decía líneas arriba: Que internet no es causante de ningún mal, sino que al abrirse la oferta informativa, se desnudan las falencias y carencias de los llamados “medios tradicionales”.

    Te pongo un ejemplo.

    http://www.elmorsa.pe/2009/01/28/chibolitas-se-embarazan-por-99-lucas/

    El 2009, el diario El Comercio, a través de su equipo de investigación, publicó un reportajer sobre el Programa Juntos. Escrito nada menos que por el jefe de la unidad de investigaciones. Un reportaje poco riguroso, donde no se contrastó la información con las personas expertas en el tema. Donde no se fue a una biblioteca a buscar qué documentos de trabajo ni informes ni diagnósticos habían sobre el tema. Un reportaje que pudo haber malogrado meses de trabajo continuo.

    ¿Quién es el contrapeso allí? ¿Cómo el lector va a contrapesar?

    Y allí sí existe internet. La oferta informativa se amplía. Hay mayores lugares para conseguir data.

    Por ende, la fórmula que planteas al inicio “más información, menos periodismo”, no se sostiene. Se podría entender que esa relación causal inversa llevaría a que antes, cuando había menos información, había más periodismo. Y comienzo a sospechar entonces que lo que había era más literatura y ficción en los diarios.

    Lo que tenemos, sin embargo, es mayor acceso a más fuentes. El periodismo tiene que reconvertirse. Hacer uso de la cantidad de recursos existentes. Saber leer una base de datos, hacer estadísticas, usar sistemas de información geográfica, etc.

    Hay más información, solo que el periodismo quiere seguir siendo el mismo de siempre. Por eso la sensación de que hay menos.

    Saludos.

  3. José Alejandro Godoy

    Hola Carlos:

    Dado que he sido aludido en tu post, hago algunas precisiones.

    1. En relación con el tema de Federico Dantón, sigo considerando que el tema era más para la anécdota que para la difusión pública. El ex presidente García tenía y tiene muchos flancos más fuertes para responder que un hijo a quien, finalmente, él reconoció y es un menor de edad. No habiendo nada que sea de interés público y real (la denuncia de Hildebrandt sobre el tema de las vacunas, que “justificaba” la revelación, se terminó cayendo), en efecto, pasabas de una información que podía ser una noticia relevante a un mero chisme. García lo terminó volviendo relevante cuando habló el tema en público y liquidó el asunto.

    2. En relación con el tratamiento que se dio en los blogs al caso del hijo del ex presidente. Ciertamente, la primicia no provino de un blog, pero tuvo un rebote y una difusión mayor en Internet que en otros medios. Es cierto, se tocó el tema en algunos programas, pero muy de refilón y la comidilla de ese fin de semana (la denuncia salió un viernes y los comentarios y posts se prolongaron a sábado y domingo) estuvo más bien en las redes. Allí se enfocó con mayor amplitud tanto los entretelones de la vida privada del Presidente como la discusión sobre lo público y lo privado. La atención estuvo allí, justamente, porque la controversia ética sobre si comentar el tema o no hizo que varios se abstuvieran de opinar, hasta que García aceptó el hecho, en la famosa conferencia con Pilar Nores al costado. El efecto de ese caso fue comprobar que allí habían otros espacios de difusión de información y de fuentes que – con cargo a ser verificadas – podían ser tomadas en cuenta.

    3. No creo en el “periodismo ciudadano”. Me parece que es una etiqueta vacía. Existe el periodismo a secas, que lo pueden practicar tanto egresados de ciencias de la comunicación como profesionales de otras áreas. Y en lo demás, concuerdo con
    Roberto sobre lo dicho en este punto.

    4. Finalmente, sobre el caso Petroaudios, Es cierto, la revelación gruesa vino por parte de medios tradicionales que consiguieron la información chuponeada y la corroboraron. Pero también hubo aportes desde Internet. La indagación sobre las conexiones mexicanas del caso fue un tema que fue abordado principalmente por dos blogs (el Utero de Marita y el mío) y también allí se debatió mucho sobre las repercusiones que tuvo este caso en los medios de comunicación, tanto en la sección despidos, como en la parte deontológica.

    Y lo mismo que menciona Roberto sobre la nota de El Comercio sobre programas sociales, podría aplicarse, por ejemplo, a la Ventana Indiscreta. ¿O no recordamos que fue en Utero.tv que se demostró que los datos brindados por una nota sobre Melisa Patiño (la poeta que fue encarcelada por una mera sospecha de tener conexiones con el MRTA) eran absolutamente falsos?

    Para terminar (ahora sí), la responsabilidad es mayor al contar con más recursos y fuentes al alcance. Como dice Roberto, el uso de fuentes académicas, la estadística o la lectura de una base de datos es algo a lo que todos los profesionales (y sobre todo, aquellos que trabajan con información, como los periodistas) deberemos acostumbrarnos en el futuro.

    Saludos.

    • matamosmenos

      Hola Roberto y José. Vamos con las respuestas.

      Primero, Roberto:

      Al contrario: el periodismo peruano sí ha cambiado por influencia de los blogs. Hay más información, sí, pero menos procesamiento de esta data. Y aquí adelanto la segunda parte del post. Por sus ansias de competir con la inmediatez y la sobreoferta en redes sociales, varios medios están bloggerizándose. Y el ejemplo lo has puesto tú: una nota de El Comercio del 2009, en pleno auge de los blogs. Otro caso: El Comercio web. No son pocos quienes han percibido la diferencia entre la versión impresa y la versión en línea. Demasiados titulares en forma de pregunta, noticias sin mayor relevancia, extrañas jerarquías y un largo etcétera que le compete estudiar a los expertos.

      Traducción: hay más fuentes, más información, más data disponible. Pero también hay menos análisis, más premura por publicar, menos rigurosidad (sobre todo en versiones online) y menos procesamiento. Menos periodismo. Audios, videos y fotos se publican al caballazo y sin mayor debate. Ahora la competencia es feroz, y los medios rivalizan con cualquier ciudadano que tenga un celular.

      Paralelamente, los bloggers han entrado a redacciones, universidades y programas de televisión (hay uno en la Unidad de Investigación de La República, por ejemplo). Una clara demostración de respeto a la formación y a la vapuleada prensa tradicional. Quizás ya no se compran el sueño del blogstar o el periodista ciudadano que centraliza funciones y le responde solo a su fundillo. En buena hora.

      ¿Tener más acceso a fuentes nos obliga a ser más rigurosos? No necesariamente, y los ejemplos llenan la blogósfera. No todo es la herramienta (por eso más información no genera necesariamente más periodismo). Creo que lo que marca la rigurosidad es la formación, no la información. ¿Acaso antes de internet no se podían cruzar bien las fuentes? Me sorprende que pienses que la prensa tradicional, como sistema, no funciona, y que antes de internet “lo que había era más literatura y ficción en los diarios”. Habrá que revisar el caso Lamberg.

      Ahora, José:

      Me parece comprensible que no hayas querido difundir el caso Danton. Es una línea respetable, mucho más que la de quienes lo hicieron de refilón o de taquito (bloggers y medios grandes). No soy quien debe juzgar esa decisión. Solo la observo y tomo nota. Como dices, la comidilla estuvo en redes. Pero la carne estaba en los medios. Claro que se reconocen los aportes desde los blogs. Pero también se reconoce que a la cabeza de ellos suele haber un periodista con cierta experiencia.

      Saludos a ambos

    • matamosmenos

      A ver, volvamos al párrafo: “Por ende, la fórmula que planteas al inicio ‘más información, menos periodismo’, no se sostiene. Se podría entender que esa relación causal inversa llevaría a que antes, cuando había menos información, había más periodismo. Y comienzo a sospechar entonces que lo que había era más literatura y ficción en los diarios.”

      Hagamos zoom: “Y comienzo a sospechar entonces que lo que había era más literatura y ficción en los diarios.” La verdad, no veo que se me haya desprendido nada, Roberto. La cita es correcta.

      Maticemos con otra, también tuya:

      @ocram una relación inversa entre información y periodismo. como si el periodismo pre-internet hubiera sido mejor”

      ¿El periodismo de hoy es mejor que el periodismo “pre-internet”? No lo creo. En todo caso, yo no podría ser tan categórico como tú. ¿Tener más información disponible promueve por sí sola una mayor rigurosidad periodística? No veo la relación. Es la formación la que impulsa a buscar más y mejor información. Parafraseando al ex presidente, la información no llega sola. ¿Antes había “más ficción y literatura en los diarios”? Habría que demostrar una denuncia tan grave.

      Repregunto, porque a mí tampoco me responden: ¿qué pasa cuando una sola persona es dueña de su medio, reportero, editor, productor, cajero y vendedor de publicidad online, todo a la vez? Lo hemos visto por aquí varias veces. Material para los expertos.

      Saludos

  4. Armando

    Interesante el debate. Solo decir que la sensación es, al menos, que muchas cosas son cubiertas o reveladas por los blogs antes que por los medios. Luego algunos medios se cuelgan de esto, cuando no interfieren con sus intereses, y según esto le dan mayor o menor peso. La otra es que haya eventos públicos o noticias que los medios no tocan o tocan apenas -marcha antifujimori antes de las elecciones, la reciente huelga de los trabajadores de Ripley- que los medios virtuales, sean blogs o cuentas de twitter e incluso el ya trivializado Facebook, se encargan de difundir. Muchos de los consumidores de TV se enteran de algunas cosas solo porque les retuitearon la información o porque lo leyeron en la página de facebook de algún amigo “raro” en su círculo cercano, ese que votó por Toledo u Ollanta en lugar de por PPK, por decir algo.

    Creo que ambas partes tienen sus puntos válidos, pero vayamos a la práctica y en la práctica se superan las generalizaciones y pontificaciones. Simplemente se ve lo que sucede. Y lo que sucede son varias mezclas de situaciones como las que señalo. Considero que no hay manera de generalizar y decir que unos han vencido a los otros, o que se retroalimentan, siquiera. Sencillamente tener las ventanas virtuales es mejor que no tenerlas. Y eso, me parece, es suficiente. De ahí a cuánto pueden crecer, el tiempo lo dirá.

    Saludos de un neófito que sigue atentamente su chamba,

    Armando

  5. roberto bustamante

    Si se ha desprendido que yo creo que hay mejor periodismo hoy que antes, corrijo mi argumento. Buen periodismo ha habido antes y también hoy. También muy mal periodismo. Internet no tiene nada que ver allí.

    Lo de la relación matemática, es obra y responsabilidad tuya. Está desde el título del texto.

    A tu pregunta, se hacen textos, buenos o malos. El editor o la falta del mismo es una variable que no incide en la calidad del producto (a juzgar por la evidencia que demuestra que con editor hay también mal periodismo).

    Y lo de Armando, de acuerdo. Ahora lo que tenemos es la multipantalla. Un escenario y comportamientos nuevos. Pero da para otra conversa.

    Saludos.

    • matamosmenos

      Roberto,

      Copio y pego lo que ya dije: “Por sus ansias de competir con la inmediatez y la sobreoferta en redes sociales, varios medios están bloggerizándose. (…) Traducción: hay más fuentes, más información, más data disponible. Pero también hay menos análisis, más premura por publicar, menos rigurosidad (sobre todo en versiones online) y menos procesamiento. Menos periodismo. Audios, videos y fotos se publican al caballazo y sin mayor debate. Ahora la competencia es feroz, y los medios rivalizan con cualquier ciudadano que tenga un celular.”

      Lo que tú dices va en sentido contrario:

      “¿Tener más acceso a información no debería obligar, por el contrario, a ser todavía más metódicos con la información o que haya más competencia?”, dices. José concuerda contigo: “la responsabilidad es mayor al contar con más recursos y fuentes al alcance.” O sea que la mayor rigurosidad es consecuencia de los recursos. A más internet, más responsabilidad en el tratamiento de la información. Tener más información (en este caso, tener acceso a internet) promueve un mejor periodismo. A diferencia de antes, cuando, según dices, “lo que había era más literatura y ficción en los diarios”.

      Sin embargo, lo que vemos es más de una denuncia a bloggers que no usan subjuntivos ni condicionales.

      Vuelvo a hacerme copy-paste: “creo que lo que marca la rigurosidad es la formación, no la información”. El mayor acceso a fuentes y la mayor ‘competencia’ representan un reto para todos.

      Ahora, Roberto, has rectificado, y dices que internet “no tiene nada que ver” con la calidad periodística. Pero que tampoco influye la figura del editor.

      Intentaré explayarme sobre eso en la segunda parte. Como dice Armando, hay que ir a la práctica y a los casos específicos, más allá de la “sensación”. Ya vimos el caso Danton. Hay más.

      Saludos a ambos.

  6. roberto bustamante

    Carlos, nuevamente, pones como mía una afirmación que se desprende de tu fórmula inicial, con la que no concuerdo. Creo que es un tema metodológico.

    Tú has establecido en el post (y lo has ido aclarando luego) que la calidad del periodismo es dependiente de la información. Ahora, en las últimas líneas, aclaras: No es un tema solo de información, sino que hay otras variables independientes: “inmediatez” y “sobreoferta”.

    Ok, con eso estamos avanzando en el intercambio de opiniones. ¿Es la sobreoferta la culpable que los diarios hagan mal periodismo? Hablar de sobreoferta implica que ya se alcanzó un límite en la demanda y que no hay espacio para más publicaciones. ¿Es eso lo que estás planteando?

    Quizá sea bueno aclararlo en el siguiente post.

    Saludos y gracias por el debate.

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